Los familiares de las víctimas del ferry egipcio que el viernes se hundió en el mar Rojo causando la muerte de centenares de pasajeros se enfrentaron ayer a la Policía antidisturbios en el puerto egipcio de Safaga, donde esperaban en vano obtener de las autoridades información sobre las personas fallecidas.
Los agentes utilizaron porras y gases lacrimógenos para dispersar a los familiares, que, enfurecidos, exigían información sobre sus allegados y protestaban lanzando piedras. Denunciaban que más de un día después del hundimiento seguían ignorando quiénes se habían salvado y quienes habían muerto. «No nos están diciendo nada. ¿Dónde están los cadáveres y adónde están llevando a los supervivientes? Lo único que queremos saber es quién ha muerto y quién no», repetía Gedir Muhammad, uno de los familiares que aguardaban en el puerto de Safaga.
A media tarde, un funcionario leyó una lista parcial con los nombres de algunos supervivientes. Las reacciones de los que presenciaron esos primeros goteos de información fueron dispares. La alegría o la desesperación se apoderaban de la gente, en función de si figuraban en la lista o no sus familiares.
Mientras, se empezaron a conocer las primeros datos sobre las causas del siniestro, de boca de los supervivientes. Muchos de los casi cuatro centenares de personas que lograron salvar la vida coincidieron en señalar que pocos instantes después de zarpar del puerto saudí de Dubah, se declaró a bordo del 'Al-Salaam Boccaccio 98' un incendio, pero el capitán insistió en continuar la travesía. Dos horas después el navío naufragó.
Pero estas informaciones son contradictorias. Si bien algunos de los supervivientes insistieron en que la causa del naufragio fue un incendio que en la sala de motores, otros apuntaban que el fuego se inició en otras dependencias del barco. Eso sí, la mayoría de los testigos manifestaron que las llamas nunca llegaron a alcanzar grandes proporciones.
«El fuego se declaró en la zona del aparcamiento, donde estaban los coches. Le dijimos a la tripulación que lo mejor era volver a Arabia Saudí y pedir ayuda, pero ellos lo rechazaron e insistieron en que todo estaba bajo control», explicó Ahmed Abdel Wahhab, un egipcio de 30 años que trabaja en Arabia Saudí y que regresaba a su país a pasar unos días de vacaciones.
Según este pasajero, en un momento dado, cuando había transcurrido bastante tiempo desde que se declaró el fuego, se oyó una explosión. Cinco minutos después, el barco se hundió.
En los instantes previos al naufragio, el pánico cundió entre los pasajeros, que no sabían qué debían hacer. Abdel Wahhab reveló que la tripulación incluso encerró a un grupo de mujeres en sus camarotes. El egipcio saltó al agua y pasó veinte horas antes de ser rescatado. En un primer momento, se mantuvo a flote nadando y agarrado a un barril, pero luego consiguió un chaleco salvavidas que le quitó a otro náufrago que ya estaba muerto.
Otro superviviente, Ahmed Elew, explicó que cuando vio el fuego fue a advertir a la tripulación, que le pidió que les ayudara a apagarlo. Pero no les dio tiempo. Entonces se produjo una explosión y el barco se hundió rápidamente. Elew saltó al agua y vio que un bote salvavidas había zozobrado a causa de la gran cantidad de pasajeros que contenía, pero logró llegar hasta otra lancha y así salvó su vida. «La gente que había a mi alrededor en el agua moría o desaparec ía bajo las aguas. ¿Quién es responsable de todo esto? Lo único seguro es que alguien no ha hecho bien su trabajo», dijo enojado.
El capitán se marchó
Según algunos testigos, el capitán Sayyed Omar, que se encuentra entre los desaparecidos, fue uno de los primeros en abandonar el barco en un bote salvavidas, por lo que no dirigió la operación destinada a salvar a los pasajeros. «Nos pusimos los chalecos salvavidas, pero la tripulación nos dijo que todo estaba en orden y se los llevaron. Enseguida, el barco comenzó a hundirse y el capitán se subió en un bote y se marchó», explicó Shahata Ali.
Otros pasajeros señalaron que no sólo el responsable, sino toda la tripulación se colocó los chalecos y abandonó el ferry sin dar ninguna instrucción a los pasajeros.
El presidente Hosni Mubarak acudió a la localidad de Hurgada a visitar a los supervivientes alojados en los hospitales de esa ciudad del mar Rojo y prometió que se indemnizará a los familiares de las víctimas.
Algunos de los que han conseguido evitar la tragedia fueron rescatados de los botes, mientras el resto sobrevivió gracias a los chalecos salvavidas. En total, casi 400 pasajeros contaron con la ayuda de la fortuna, lo que indica que más de 900 han muerto o están desaparecidos.