Juan José Ibarretxe insistió ayer en el Parlamento vasco en un argumento conocido y que ha convertido en el eje fundamental de su discurso: el proyecto de «normalización» de Euskadi está vinculado con el «derecho a decidir» de los ciudadanos vascos. El lehendakari echó mano del Pacto de Ajuria Enea para defender también un final dialogado de la violencia frente a las críticas del PP, que señaló que pacificación sólo puede significar la «derrota definitiva del terrorismo». Nacionalistas y populares dibujaron dos escenarios opuestos.