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ley antitabaco
Sanidad incentivará a los bares que prohíban el tabaco si no aumenta su número en un año
La ambigüedad de Salgado al hablar de «ir un paso más allá» en la ley hizo pensar que pretendía extender la prohibición
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La ley antitabaco deja a la elección de los hosteleros el permitir o no fumar dentro de los locales de menos de 100 metros cuadrados. El mismo 1 de enero, cuando entró en vigencia la normativa, casi todos estos bares exhibían ya un cartel que informaba del permiso o la prohibición de encender un cigarrillo en su interior. Desde un principio, la mayoría de ellos, el 90%, se decantó por dar placer a los fumadores. Y, poco a poco, algunos de los que habían optado por eliminar humos se pasaron finalmente al otro bando al ver descender su clientela. El resultado es que resulta casi imposible encontrar un bar sin aroma a cigarrillo.

Esta situación es la que ha llevado a la ministra de Sanidad, Elena Salgado, a pensar en «ir un paso más allá». Pronunció esta ambigua frase ayer por la mañana durante una entrevista en un programa de televisión. En un principio, todo parecía indicar que el anuncio sólo podía encerrar una realidad, la misma que expuso hace días el departamento de Salut de la Generalitat catalana: prohibir el tabaco en todos los bares de menos de 100 metros si no aumentan en un año los locales libres de humo. La airada reacción de los hosteleros no se hizo esperar. Pero a última hora de ayer, Salgado puntualizó sus declaraciones y aclaró que con ese «paso más allá» se refería a «estudiar medidas para incentivar los locales sin humo, no hablaba de prohibición». Aunque no entró a detallar lo que quiere decir con el término «incentivar».

Durante su aparición televisiva, la ministra explicó que el Gobierno pensó en un principio en ser «muy estricto» en los centros de trabajo y «más flexible» en la hostelería, porque calculaban que al haber muchos más no fumadores -representan el 75% de la población española-, la mayoría de los pequeños y medianos bares prescindirían de alimentar este hábito. Pero se equivocaron.

«Esto se está produciendo de manera más lenta de la que nos gustaría -admitió Salgado- y por supuesto de la que anticipábamos». En caso de que el incremento de la oferta no se produzca, «daremos un paso más allá, como han hecho otros países», avisó en la entrevista, y recalcó que «habrá que respetar los locales de más de 100 metros que han hecho una inversión para separar físicamente espacios». Estas frases llevaron a creer aún más en que lo que se proponía era extender la prohibición.

Reacciones

En medio de la confusión, no tardaron las reacciones. Carlos Jiménez, coordinador de Tabaquismo de la Sociedad madrileña de Neumología y Cirugía Torácica, aseguró ayer que las sociedades médicas aplaudirían que dentro de un año, «o mejor antes», se prohibiera el consumo en los locales de ocio. Rodrigo Córdoba, presidente del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, se contentaba con que los bares sin humos «subieran hasta el 50% o más» y declaraba que, a su juicio, estas medidas «son normales».

Los hosteleros no estaban tan contentos. Antes de la puntualización de Salgado, Vicente Pizcueta, portavoz de la Asociación de Empresas por la Calidad del Ocio, rechazó la medida, la tachó de «chiste» y de «amenaza velada», y aseguró que las palabras de la ministra, «desafortunadas en un momento convulso», les habían dejado «perplejos».




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