El Gobierno español «no es favorable» a la OPA hostil lanzada por el gigante del acero Mittal Steel, líder mundial del sector, sobre Arcelor, su más directo rival. Esa posición, expresada por primera vez con esa claridad, coincide con la mantenida por Francia y Luxemburgo, los otros dos países a los que pertenecen las empresas que se fusionaron para crear el grupo europeo. El vicepresidente Pedro Solbes se la transmitió ayer al magnate Lakshmi Mittal, propietario del consorcio anglo-indio, en una reunión mantenida ayer en Madrid. La falta de información sobre el plan de negocio y el proyecto industrial de la compañía resultante de la operación, y los recelos sobre el futuro del empleo son los principales motivos del recelo del Ejecutivo.
Poco antes de esa entrevista, Mittal reiteró que, si la OPA sale adelante, respetará los compromisos adquiridos por Arcelor en materia de empleo y producciones en España , aunque anunció que «se van a revisar los planes empresariales de inversión».
Ante una pregunta concreta sobre los productos largos, que España fabrica con costes más elevados que otros países en los que está presente Mittal, dadas las diferencias sociales, el director financiero de la compañía -Aditya Mittal, hijo del presidente- argumentó que el futuro de estas producciones «depende de la buena calidad del acero».
Contactos con inversores
Los propietarios del grupo insistieron en las bondades de un proyecto que plantea la fusión de dos empresas europeas -Mittal tiene su sede en Rotterdam- que son, a su juicio, complementarias. Aseguraron que están entrando en contacto con inversores institucionales de Arcelor que les expresan su apoyo. También anunciaron una próxima visita a Asturias, así como encuentros con accionistas institucionales españoles y con la familia de José María Aristrain, dueña del 3,5% de Arcelor.
El magnate indio defendió los términos de la oferta. En su opinión, recibir el 75% del pago por las acciones de Arcelor con títulos de Mittal «adquiere mayor valor».
Solbes reconoció que la última palabra la tendrán los accionistas, pero también evocó el doloroso ajuste laboral y el esfuerzo económico que dieron lugar a Arcelor, empresa de la que elogió sus profundas raíces europeas. El ministro de Industria, José Montilla, que también se entrevistó con Mittal, transmitió al empresario su inquietud por el futuro de los 15.000 trabajadores de Arcelor en España.
Mientras, los sindicatos volvieron ayer a mostrar su más rotundo rechazo a los planes del grupo anglo-indio. Así, UGT instó a los inversores a dar al espalda a la OPA de Mittal. «No estamos dispuestos a que los dos billones de las antiguas pesetas que costó la reconversión de la siderurgia, y que permitieron que Arcelor luzca como lo hace, se los lleve alguien que sólo aporta intranquilidad», advirtió su responsable del metal Manuel Fernández 'Lito'. ELA también se opone la operación por «la falta de concreción del proyecto industrial» y porque, a su juicio, conllevará reducciones de empleo. LAB, por su parte, criticó la «absoluta falta de transparencia» de Mittal exigió el mantenimiento de todas las factorías y de los puestos de trabajo.