'Napola': acrónimo de National Politische Erziehungs Anstalt, los Institutos de Enseñanza Nacional-Política, a través de los cuales Adolf Hitler pretendía gestar una nueva raza aria. El director alemán Dennis Gansel supo de las 'napolas' a través de su abuelo, instructor de uno de estos centros a los 24 años. «Me contó el entrenamiento físico y la dura formación militar que recibían los cadetes. Y la camaradería que cultivaban hasta su muerte. En una ocasión, un instructor amigo suyo se arrojó sobre una granada de mano que un alumno había dejado caer accidentalmente entre sus compañeros. Es un episodio recogido en el filme».
15.000 niños asistieron a las escuela de elite nazis, de las que llegó a haber cuarenta, tres de ellas para chicas. Gansel cuenta la historia de amistad entre dos de ellos, un adolescente de 16 años que intenta desarrollar su talento para el boxeo y el hijo de un alto funcionario, un chico frágil y sensible que se muestra crítico con el régimen nazi y prefiere cultivar la mente en vez del cuerpo. Un día, ambos son forzados a participar en una matanza nocturna de jóvenes rusos desarmados.
'Napola' se inscribe en una tendencia del último cine alemán, que parece dispuesto a revisar con severidad los horrores del régimen nazi, como demuestran 'El hundimiento' y 'El noveno día', esta última estrenada hoy mismo. Los alumnos de las 'napolas' estaban llamados a formar las clases dirigentes si Alemania hubiese ganado la II Guerra Mundial. Dennis Gansel se asusta ante la idea. «Esos estudiantes de elite habrían accedido a los puestos de poder. Eran los miembros de la nueva raza alemana de señores, hombres y mujeres sin escrúpulos y ciegamente fieles a Hitler hasta morir».