El Correo Digital
Jueves, 2 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
MUNDO
MUNDO
Bush rechaza el derrotismo sobre Irak, la adicción al petróleo y las ambiciones de Irán
El presidente justifica y presume del espionaje telefónico sin permiso judicial
Bush rechaza el derrotismo sobre Irak, la adicción al petróleo y las ambiciones de Irán
Bush sonríe a los aplausos que le dedican los congresistas tras el discurso sobre el estado de la Nación. / AP
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Con el triunfalismo de su reválida de hace un año convertido en algo del pasado, el presidente Bush ha utilizado su quinto discurso sobre el estado de la Unión para replegar velas, defender su gestión, plantear limitadas nuevas iniciativas y empezar a concentrarse en las elecciones legislativas del gigante americano en cuestión de diez meses. Pero sin poder obviar las limitaciones de su gastado capital político y la constreñida realidad presupuestaria de unas arcas federales plagadas de números rojos. Aun así, durante su esperada alocución de aproximadamente cincuenta minutos, el ocupante de la Casa Blanca ha advertido por lo menos siete veces contra la tentación de retirarse en frentes que abarcan desde Irak a Irán pasando por la «adicción» de Estados Unidos al petróleo de países inestables.

En el frente internacional, Bush ha reiterado las líneas maestras de su segundo discurso de toma de posesión sobre la lucha contra la tiranía, pero sin caer en amenazas, represalias o advertencias contra los flecos del 'eje del mal'. Moderación que encajaría dentro de esta nueva agenda cautelosa y bipartidista adoptada por la Casa Blanca con mucho menos interés en transformaciones radicales que en lograr que el Partido Republicano sobreviva la creciente hostilidad del electorado estadounidense.

Atención diplomática

A pesar de que Irán ocupa en estos momentos la atención diplomática del mundo, Bush se ha limitado a recalcar la necesidad de un firme consenso internacional -con el liderazgo de su Gobierno- para que el régimen integrista de Teherán no desarrolle armas nucleares. Según el diagnóstico del ocupante de la Casa Blanca, Irán «es una nación ahora mantenida como rehén por una pequeña élite clerical que está aislando y reprimiendo a su pueblo», además de patrocinar facciones terroristas en los territorios palestinos y Líbano.

Insistiendo en que Estados Unidos va a seguir confrontando al Gobierno presidido por el integrista Mahmoud Ahmadineyad, Bush se ha llegado a dirigir directamente al pueblo de Irán durante su televisada alocución: «América os respeta y respeta a vuestro país. Respetamos vuestro derecho a elegir vuestro propio futuro y ganar vuestra propia libertad. Y nuestra nación espera un día poder ser el más estrecho de los amigos de un Irán libre y democrático».

Ante un conflicto como el de Irak cada vez más impopular en la opinión pública de Estados Unidos, Bush ha retado en su mensaje anual a los que cuestionan la guerra y la posguerra afirmando que «existe una diferencia entre la crítica responsable que apunta hacia el éxito y el derrotismo». Con 138.000 efectivos del Pentágono deseosos de volver a casa, el presidente se limitó a indicar que de lograrse el progreso adecuado «debemos ser capaces de reducir nuestros niveles de tropas». Para Bush, «el camino de la victoria es el camino que traerá a nuestros soldados a casa».

Vehemente

Más vehemente y pormenorizada ha sido la defensa realizada por George W. Bush del permiso a la Agencia Nacional de Seguridad para interceptar sin permiso judicial comunicaciones dentro de Estados Unidos de individuos vinculados con Al-Qaida. A juicio del presidente, esas actividades totalmente legales «son una herramienta esencial para la seguridad de Estados Unidos», que han ayudado a prevenir ataques terroristas. Para Bush, «si hay gente dentro de nuestro país hablando con Al-Qaida, queremos saberlo porque no nos vamos a quedar sin hacer nada hasta que nos vuelvan a atacar».

En el frente doméstico -además de esfuerzos en materia sanitaria, educativa y de presión fiscal- lo que más ha sorprendido viniendo de un ocupante de la Casa Blanca bastante identificado con los intereses de la industria petrolífera son los planes para reducir con ayuda de fuertes inversiones tecnológicas lo que el propio Bush ha descrito como la peligrosa «adicción» de Estados Unidos al crudo procedente de países inestables. Dentro de esta aspiración de independencia energética, el Gobierno republicano se ha marcado el objetivo de sustituir para el año 2025 el 75% de las importaciones de oro negro con combustibles alternativos como el etanol.

Para la respuesta al discurso presidencial, los demócratas han elegido al recién elegido gobernador de Virginia, Timothy M. Kaine, que ha tomado posesión hace tres semanas. Este político desconocido a escala nacional, perteneciente al sector más centrista de la oposición, ha insistido en que su partido tiene «una forma mejor» de hacer las cosas.




Vocento
[an error occurred while processing this directive]