El mercado del automóvil continúa con el pie en el freno. Aún a gran velocidad, pero no tanta como hace unos meses. En su cuarta caída consecutiva, las ventas retrocedieron un 0,3% en enero al situarse en 104.441 turismos. La gran novedad la constituyó el descenso en un 3,8% en la matriculación de todoterrenos -salieron 8.980 a las carreteras españolas-, que rompe una tendencia alcista que se ha prolongado durante dos años y medio.
El sector da por seguro que este ejercicio no podrá superar el récord de 1,52 millones de unidades de 2005, que alcanzó -aunque por los pelos- pese a la ligera marcha atrás registrada en el último trimestre. La demanda ofrece «síntomas de debilidad», admitió ayer el director general de la patronal de fabricantes Anfac, Luis Valero.
La caída de enero fue consecuencia del retroceso en un 1,6% de las compras de vehículos por parte de los particulares. El consumo privado empieza a dar algunos signos de agotamiento, a lo que quizás haya contribuido la reciente subida de los tipos de interés y la previsión de nuevas alzas a corto plazo. El resultado final no fue peor gracias a que las empresas de alquiler elevaron un 16,2% la adquisición de vehículos, en lo que se interpreta como el inicio de una ofensiva de cara a la nueva temporada turística.
Pese a todo, Anfac restó trascendencia al descenso, ya que el sector aún se mueve en cifras de matriculaciones muy altas -de hecho, enero fue el segundo mejor de toda la historia, sólo superado por el de 2005- y no existe ningún indicio que permita aventurar una crisis de las ventas. Los fabricantes pronostican una bajada de entre el 2% y el 3% para este año.
La patronal atribuyó el notable recorte en la matriculación de todoterrenos a que resulta casi inviable mantener de forma sostenida crecimientos tan altos -en torno al 20%%- como los que ha experimentado este segmento en los últimos ejercicios.
Seat dio la sorpresa al convertirse en la marca más vendida en enero: 11.892 unidades, un 24% más que hace un año.