Los últimos informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la gripe aviar consideran inevitable una pandemia, capaz de contagiar a millones de personas y de causar cientos de miles de muertes en el mundo. Y, aunque la pasada semana el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) calificaba como «relativamente bajo» el riesgo de que se reprodujese un brote en España, las autoridades vascas se preparan para el peor de los supuestos. El Departamento de Sanidad ha distribuido por los hospitales y centros de salud de la comunidad un protocolo de actuación, en el que se detalla la forma de proceder del personal sanitario y el modo en que deberán ser tratados los pacientes sospechosos de haber contraído la enfermedad.
La clave del documento está en la prevención. El Gobierno se ha propuesto intensificar la vigilancia al máximo con el fin de detectar cualquier foco con la mayor rapidez posible y extremar las medidas encaminadas a evitar su posible propagación. Cuatro hospitales -dos en Vizcaya, uno en Álava y otro en Guipúzcoa- han sido designados como centros de referencia para el tratamiento de infecciosos y han reservado áreas especiales para acoger a los enfermos.
El documento elaborado por Sanidad, al que ha tenido acceso EL CORREO, es de aplicación obligatoria para toda la red asistencial vasca, tanto en sus servicios públicos como privados. La estrategia diseñada, en vigencia desde el pasado 4 de enero, es el plan de actuación previsto para la denominada fase 3 de alerta pandémica, de las seis en que la OMS ha dividido el proceso hasta una pandemia gripal.
La tercera fase -la que vivimos en la actualidad- es la referida al momento en que comienzan a registrarse infecciones humanas con un nuevo subtipo de gripe que es incapaz de transmitirse de persona a persona, salvo en casos muy raros. El día en que el virus adquiera la capacidad de saltar de un ser humano a otro a través de, por ejemplo, un tosido, habrá llegado la fase 4; y Sanidad renovará el protocolo de actuación vigente.
El plan forma parte de una batería de medidas para cerrar el paso a la gripe aviar en cualquiera de sus formas. Otras se centrna en las propias aves, a través de la vigilancia de explotaciones avícolas y humedales del territorio. Los 934 análisis realizados hasta el momento han resultado negativos.
DETECCIÓN
Se activa la alarma
El consejero de Sanidad, Gabriel Inclán, calcula que desde el día en que se desate una pandemia en algún lugar del mundo -fase 6- transcurrirían «de uno a cuatro meses» antes de que llegue a Euskadi.
¿Qué pasará si mañana un ciudadano de Barakaldo, Vitoria o Tolosa se acerca griposo a la consulta de su médico de atención primaria y éste sospecha que su virus es el temible H5N1, que se ha cobrado ya más de 80 vidas? El facultativo, según establece el protocolo, informará inmediatamente al paciente de esta posibilidad y le proporcionará una mascarilla quirúrgica para que se cubra la boca y la nariz. El personal sanitario que le atienda también se protegerá con mascarillas, guantes y gafas. La prioridad para los profesionales sanitarios será, a partir de ese momento, adoptar todas las medidas posibles para frenar la expansión del virus.
El médico que le atienda informará «de manera obligatoria y urgente» a la unidad de Vigilancia Epidemiológica del territorio en que ha aparecido el posible caso y esperará con el enfermo la llegada de la ambulancia que le trasladará al hospital de referencia. Los centros elegidos para la atención de los infectados son los hospitales de Basurto y Cruces, en Vizcaya; Txagorritxu, en Álava, y Donosti, en Guipúzcoa. El local donde ha permanecido el afectado será luego debidamente ventilado y desinfectado con lejía diluida.
TRASLADO
Sólo en ambulancia
Todos los traslados de casos sospechosos se efectuarán en ambulancias. No podrán usarse coches particulares, ni los vehículos que utilizan los médicos para las visitas a domicilio. Las ambulancias que realicen esta misión «deberán estar dotadas de cabina para el conductor, convenientemente aislada» y el personal sanitario que viaje en ellas también estará provisto de mascarillas quirúrgicas, guantes y gafas. No viajarán en ellas «familiares ni acompañantes, salvo el personal correspondiente».
Personal especializado aguardará en Urgencias la llegada del paciente, que será conducido a una habitación individual. Las medidas higiénicas y de prevención que se adoptarán con él seguirán siendo las mismas durante todo el proceso, tanto para el personal sanitario como para sus posibles acompañantes: una vez más, mascarillas, guantes, gafas y, si es posible, batas desechables e impermeabilizadas por si se pudieran originar salpicaduras de sangre, fluidos corporales o secreciones.
INTERNAMIENTO
Presión negativa
Los pacientes serán evaluados en primer lugar por un especialista de Urgencias. Si el facultatico considera que, efectivamente, se trata de un caso de infección por el virus H5N1, el enfermo será acomodado en una habitación individual, que permanecerá siempre con la puerta cerrada y permanentemente vigilada.
La OMS recomienda que se ubique a los enfermos en habitaciones de aislamiento debidamente señalizadas y dotadas de sistema de presión negativa, para que no entre aire del exterior y que el que salga lo haga a través de filtros especiales. La dirección de Salud Pública también ha previsto la posibilidad de que se presentan varios casos en un mismo hospital y el centro se vea incapaz de ofrecer un dormitorio para cada paciente. En ese supuesto, las camas deberán estar separadas entre sí por más de un metro y algún tipo de barrera física, «como biombos o, en su defecto, cortinas».
Cualquier persona que entre en esas habitaciones -las visitas estarán restringidas al máximo- deberá ir provista del 'equipo de protección personal': bata, mascarilla, gafas o visor y guantes. El paciente sólo podrá salir en caso estrictamente necesario y bajo condiciones determinadas. El personal sanitario avisará previamente a la unidad de destino de la llegada de un afectado y quienes allí vayan a atenderle deberán haber tomado previamente las medidas de seguridad necesarias. Durante el traslado, el paciente «llevará puesta una mascarilla quirúrgica para disminuir al máximo la transmisión» de virus.
TRATAMIENTO
Antivirales
La terapia se prolongará durante cinco días con antivirales, que serán facilitados por la Dirección de Salud Pública. Osakidetza utilizará las dos marcas existentes en el mercado, tanto el famoso 'Tamiflu' (oseltamivir), que recomienda la OMS, como su competidor 'Relenza' (zanamivir). El Gobierno vasco ha comprado 360.000 dosis, en previsión de que se desate la pandemia, y hace dos meses ordenó inmovilizar todas las unidades de 'Relenza' -el 'Tamiflu' no se comercializa en España- para hacerse cargo de su distribución.
Todas las muestras de los pacientes posiblemente infectados deberán ser enviadas al laboratorio de referencia, situado en el hospital Donostia. Los pacientes mayores de 12 años permanecerán aislados durante una semana, una vez que hayan superado la fiebre. En los niños, el tiempo de observación se prolongará durante 21 días.