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Martes, 31 de enero de 2006
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POLÍTICA
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OPINION/Malentendidos
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Maragall vino, vió, habló y la armó. Después de entrevistarse con Patxi López e Ibarretxe, dijo a los periodistas que «he podido comprobar la comunidad de planteamientos (entre ambos) en cuanto al derecho a decidir». Al secretario de los socialistas vascos le faltó tiempo para comparecer ante los medios por segunda vez y decir: «es un malentendido».

La voz 'maragall' en catalán, ya quiere decir 'malentendido'. Muy probablemente, el diccionario del Institut d'Estudis Catalans incorporará el término a su próxima edición. Es también un 'maragall' que durante los últimos cuatro años, la dirección del PSE ha explicado a quien se lo quisiera oír : «hay que 'maragallizar' el PSE».

Tarea conseguida. ¿Qué le dijo Patxi a Maragall y qué entendió Pasqual de lo que dijo López? Hay ahí un campo para la interpretación, pero, incluso los que no nos contamos entre los primeros fans de Maragall como intelectual contemporáneo, creemos que es capaz de comprender el correcto sentido de una frase si se le dice, un suponer: «lo que nos separa de los nacionalistas es que ellos son partidarios de la autodeterminación, y nosotros, no». Otro malentendido es el que sufrió el concejal socialista de Azkoitia, ese pueblo enfermo de 'kandidiasis', que se hizo un lío y se abstuvo en la votación de la impresentable moción nacionalista en favor de unos asesinos que no se han arrepentido del crimen.

Hay más 'maragalles'. Otro es el candidato de Elorrio que se negó a tomar posesión tras la dimisión de un concejal socialista por presiones de quienes López no descarta que sean sus socios de Gobierno el día de mañana, y que su argumento sea que ese cargo pertenece a la plataforma ilegal Elorrio Herri Bilgunea.

Mención especial para la expresión del portavoz socialista en el Parlamento vasco contra la presidenta del PP: «María San Gil dispara a todo lo que se mueve», cuando la dirigente popular pedía que se cumpliera la ley y se impidiera el acto de Batasuna en el BEC, cosa que finalmente hizo el juez Grande Marlaska.

Antes, estas inversiones del lenguaje eran privativas de Arzalluz y los suyos. Seguramente López y el propio Pastor recordarán el día en que el nacionalista Rubalkaba se dirigió hacia sus escaños y los del PP, los que en otro tiempo ocuparon Buesa y Ordóñez, y les dijo: «Ustedes no hicieron nada (por la paz) mientras nosotros nos estábamos jugando el bigote». El camino hacia el desastre está alfombrado de metáforas tan miserables y descabelladas como éstas.

Maragall, el modelo de ayer, es hoy un político amortizado, un bien mostrenco del que reniega hasta Odón Elorza, pero su esencial malentendido gobierna hoy toda España. Está en el pacto del Tinell y en ese acuerdo a oscuras sobre el Estatut, que el presidente ha firmado con el jefe de la oposición en Cataluña contra la Generalitat y su muy honorable president. Más malentendidos. s.gonzalez@diario-elcorreo.com




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