Hoy, Eusebio, te ha tocado a ti, por la muerte de dos niños, aun cuando tú no seas el culpable. Mañana, por otra causa, será otro el que 'cargue con el muerto'. Es el precio del poder. Te he visto en una televisión local, triste, casi desencajado, algo difícil de ver en un político, asumiendo de alguna manera una cierta responsabilidad en el desgraciado hecho acaecido en una calle de Basurto. De verdad he visto sinceridad en tus palabras, sentidas y dolidas. Me creo que te duele lo que ocurrió. A mí también. Eran sobrinos de un amigo mío y lloré como un niño por ellos, sin conocerles.
Si me permito el atrevimiento de escribirte y tratarte de tú es para llamar la atención, no sólo tuya sino de todos los políticos que nos representáis en el Ayuntamiento, en la Diputación, en Vitoria, en Madrid, en Europa... Estamos tan representados, y en tantos sitios, que no sé si nos hemos alejado demasiado de vosotros, y vosotros tanto de nosotros, que ni unos ni otros nos acordamos de qué va este rollo. ¿No será que estamos tan alejados que no nos entendemos? ¿No será que tanta política de altas esferas os aleja de lo que realmente los ciudadanos necesitan? ¿No será que hacen faltan grandes políticos para grandes empresas y pequeños (y cercanos) políticos para lo que el ciudadano, en su entorno más próximo, necesita? ¿No será que, prescindiendo de siglas o partidos, os dedicáis a tareas tan altas que lo de a pie queda sin atender? Hoy te ha tocado a ti, Eusebio. Mañana será otro. Un abrazo de veras a la familia de los dos chiquillos, y tarjeta roja a los que, debiendo velar por nuestras necesidades, se olvidan de aquéllos que les eligen.