El siglo XXI verá el final de la lepra. Milenaria y maldita, la enfermedad que aún hoy convierte a sus víctimas en apestados está contra las cuerdas, aunque se resiste a desaparecer. La eficacia de la poliquimioterapia, que se administra gratis en cualquier lugar del mundo, la ha convertido en un mal curable, irrelevante si se trata en sus primeras fases. Más resistente que el bacilo es, sin embargo, el estigma social y los mitos que todavía acosan a los infectados, más de siete millones en todo el planeta; de ellos, dos millones mutilados y discapacitados, siempre en regiones pobres. El Día Mundial de la Lepra recuerda hoy que la batalla continúa.
Los 'fantasmas' que la acompañan desde la antigüedad pesan tanto en el imaginario colectivo que hay países, como Brasil, donde su sola mención puede llevarle a uno a la cárcel. Oficialmente la lepra no existe. La hanseniasis o mal de Hansen -el médico noruego que identificó el patógeno-, sí.
«A los que trabajamos en este campo no nos gusta la palabra lepra, por las connotaciones que tiene». Antonia López González lleva dos décadas en la Amazonía brasileña. Patrulla arriba y abajo las comunidades ribereñas del río Purús en la región de Lábrea. Un área remota «del tamaño de España», refugio de desterrados, que se ha convertido en la mayor leprosería del país. «Una zona hiperendémica de hanseniasis». Esta médica cacereña vigila la aparición de nuevos contagios. Su Comité Ipiranga trabaja con las autoridades locales en el control de unos de 150.000 habitantes. Su «sueño» es conseguir un barco-hospital que evite los desplazamientos a Manaos.
Brasil es el segundo país del mundo en número total de leprosos después de India. Ambos países forman junto a Madagascar, Mozambique, Nepal, Tanzania, Angola, República Centroafricana y la República Democrática del Congo, el principal reservorio del mal de Hansen y concentran más del 75% de los enfermos en el mundo. Todos ellos están aún lejos de erradicar la lepra, que según la OMS deja de constituir un problema de salud pública cuando la prevalencia nacional es menor de un caso por cada 10.000 habitantes.
En España
Aunque presente en 114 países, el retroceso de la hanseniasis en el mundo es un hecho acreditado. Desde 2001 ha caído un 20% la aparición anual de nuevos casos. Los 800.000 del año 1998 se habían reducido en 2004 a la mitad. Es irrelevante, residual, pero la lepra está presente en España. El último censo del Centro Nacional de Epidemiología consigna 18 casos confirmados en julio de 2005, repartidos por comunidades autónomas: 6 casos en Andalucía, 5 en Madrid, 2 en Cataluña, y 1 en Canarias, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Galicia y País Vasco. La ONG Fontilles precisa que la mayoría de los últimos casos declarados eran pacientes llegados de países donde la lepra es endémica y advertía de la necesidad de vigilar un posible aumento de la incidencia ligada a la inmigración.