 APAGADO. Drobnjak, ayer en el entrenamiento vespertino del TAU Cerámica. / B. CASTILLO
|
|
Imprimir Enviar |
|
| PREDRAG DROBNJAK |
Nacimiento: 27-10-1975 (Bijelo Polje, Serbia y Montenegro).
Altura: 2,11 metros.
Posición: Pívot.
Trayectoria deportiva: Partizán Belgrado (1992-98), Efes Pilsen (98-01), Seattle Supersonics (01-03), Los Angeles Clippers (03-04), Atlanta Hawks (04-05) y TAU CERÁMICA (05-...)
Contrato con el TAU: Hasta junio de 2008.
Sus números en ACB: 6,6 puntos, 3,1 rebotes y 15 minutos por encuentro.
Sus números en Euroliga: 4,6 puntos, 2,3 rebotes y 12,16 minutos por partido. |
|
Desembarcó en Vitoria con la vitola de estrella. Su crecimiento en el Partizán, la confirmación a lomos del Efes Pilsen, una aceptable travesía por la NBA o sus éxitos con la selección serbia hicieron frotarse las manos al baskonismo. Un 'cinco estrellas' para la pintura del Buesa Arena. La codiciada pieza que completaba una batería interior de ensueño. El curso 2005-06 roza su ecuador y Predrag Drobnjak apenas ha constatado en un par de partidos la calidad que le hizo ganarse un respeto unánime. Hasta la fecha, el poste se ha erigido en una de las decepciones del TAU. Él se defiende. Asume que se mueve muy por debajo de las expectativas. Y, ante todo, promete esfuerzo y dedicación para levantarse. Hasta apunta una fecha; la Copa del Rey de Madrid.
-¿Quizá estamos ante su peor año como profesional?
-Así es. Desde que empecé en el baloncesto profesional, en mi primer año en el Partizán, hace ya diez años, quizá ésta sea la temporada en la que menos minutos estoy jugando. Pero a veces ocurren estas cosas. Estoy entrenándome duro para mejorar. Soy optimista porque el equipo, lo importante, está mejor cada día. Nos van bien las cosas en la Euroliga y en la ACB, y espero que en la Copa.
-Pero teníamos una imagen mucho más intensa de usted. La de un pívot dominante, capaz de anotar, reboteador... Intimidador.
-Tiene razón. Es duro y complicado explicar ahora los problemas. Hay un nuevo entrenador que trata de inculcarnos su filosofía e intento seguir sus órdenes. Sólo puedo decir que me estoy esforzando por mejorar, por dar lo mejor de mí para el equipo. Estamos en mitad de la temporada, así que en estos meses que quedan confío en jugar más y mejor.
«Por mí y por el equipo»
-¿Se siente preocupado?
-Por supuesto. Es normal, no sólo me ocurre a mí. Si hablas con cualquier jugador, de cualquier equipo, te dirá que aspira a jugar y a hacerlo bien. No conozco a nadie, sea de un equipo de Euroliga o de la NBA, que diga 'voy a ese equipo para sentarme en el banquillo todo el tiempo'. En esta situación, todo jugador se queda preocupado. Pensando todo el tiempo en qué hacer para cambiar. En cómo conseguir hacerlo mejor para él y para el equipo.
-¿Es un problema de adaptación? ¿Está a gusto en la ciudad, en el club o en el equipo?
-Todo es perfecto, de verdad. Me encanta el club, la ciudad... No tengo ningún 'pero' en ese sentido.
-¿Influye que le está costando readaptarse al baloncesto europeo tras cuatro años en la NBA?
-Huuum,.... sí. Quizá llevas razón en eso. Está claro que hay grandes diferencias entre el baloncesto de aquí y el de Estados Unidos. Estoy tratando de corregir mis errores y de mejorar. Por mí y por el equipo.
-¿Entonces, sólo se trata de enlazar tres o cuatro buenas actuaciones?
-De nada sirve jugar bien un partido y recaer. Espero iniciar esa racha ascendente este sábado contra el Joventut.
-¿Le da vueltas cuando regresa a su domicilio o en la habitación de algún hotel?
-En mi tiempo libre no paro de tratar de buscar respuestas. Siempre estás con la mente en eso. Me pregunto '¿qué estoy haciendo mal? o ¿cómo cambiarlo?'. Te sientes confuso.
-¿Perasovic ha hablado con usted de su bajo rendimiento?
-Sí. Pero es algo que queda entre él y yo. Prefiero reservármelo.
-Un sector del Buesa Arena le ha cogido cariño. Mientras que desespera a otra parte.
-Lo siento cuando salgo. No puedo verles porque estoy concentrado en el juego, pero les oigo. Agradezco las muestras de cariño. Me ayudan. Sólo puedo agradecérselo de corazón y prometerles que en breve responderé con juego a su confianza.
-Se acerca la Copa, el primer título en liza. Ahí sí que debe afinarse.
-Conozco su trascendencia. Es una competición muy importante. Además se repartirán los primeros puntos de la temporada para el trienio de la Euroliga. Sé todo eso. Seguro que el equipo llegará en buena condición, dispuesto a dar nuestro máximo.
-¿Incluido usted?
-Por supuesto. Estoy concienciado para dar lo mejor ya que se trata de un torneo de gran calibre.
Cambiar pronto
-Hemos hablado de usted. Hagámoslo del club, el que le paga cada mes. Existe gran preocupación porque no despega.
-También yo estoy preocupado. Sólo confío en que toda esta situación cambie lo más pronto posible. Por mi parte, no van a faltar ganas y actitud.
-En el baloncesto moderno, la paciencia brilla por su ausencia. Y cuando uno no rinde corre el riesgo de ser 'cortado' o traspasado.
-Lo sé. Pero también hay que tener en cuenta que el equipo está jugando bien. Este conjunto ni lo está haciendo mal ni los resultados son mediocres. Vamos primeros en la Euroliga, arriba en la ACB... Es cierto que perdimos en Bilbao con un baloncesto realmente malo, pero el rendimiento colectivo está siendo bueno. Y en este deporte lo que importa es el grupo. Si me preguntas si prefiero que, por citar a otro, Scola meta treinta puntos y perdamos el partido o que se quede en cinco y ganemos, te diré que lo segundo.
-Si exceptuamos el borrón de Bilbao, ¿cree que este TAU va hacia arriba de modo definitivo?
-Espero que nos confirmemos en esa trayectoria. Sobre todo para que podamos completar una Copa del Rey perfecta.