Farid Hilali, el ciudadano marroquí requerido por la justicia española para ser procesado por su supuesta participación en la trama que desembocó en los atentados del 11-S en EE UU, alegó ayer ser víctima de una conspiración hispano-británica para enviarle a Marruecos.
En una declaración firmada, Hilali afirma que un agente británico supervisó su detención y torturas en Emiratos Árabes Unidos, en 1999, porque quería su colaboración para desentrañar unos hechos ocurridos en Yemen ese mismo año. Las autoridades yemeníes habían detenido a un grupo de jóvenes británicos bajo la acusación de planear actos terroristas y forzar la creación de un Estado islámico en el país de la península arábiga. Estaban vinculados a la mezquita londinense de Finsbury Park, liderada por 'Abu Hamza', ahora procesado en Inglaterra.
Entre las acusaciones contra Hamza figura la de incitar el secuestro de 16 turistas occidentales por una guerrilla islámica yemení para lograr la puesta en libertad de los detenidos, entre quienes estaban su hijo y su ahijado. Tres turistas británicos y un australiano murieron en la operación de rescate.
Tras ser interrogado en EAU, Hilali fue extraditado a Marruecos, donde, asegura, sufrió nuevas torturas. Escapó a Londres y, tras vivir en Granada en 2001, fue detenido en la capital británica en 2002 por incumplir la ley de inmigración. El juez Garzón dictó en 2003 el auto contra los ya sentenciados en el sumario 01/35, donde alegaba que Imad Barakat, 'Abu Daddah', mantuvo conversaciones por teléfono con un tal 'Shakur', que se estaría entrenando como piloto para perpetrar el 11-S. Hilali fue identificado como 'Shakur' por el análisis de su voz con una grabación cuando estaba encarcelado en Londres.
Hilali dice que las autoridades británicas y españolas conspiran contra él para enviarle a Marruecos, aunque el juez Grande Marlaska se ha comprometido por escrito a no hacerlo. El Tribunal Supremo británico aplazó ayer el caso para que los gobiernos de España y Reino Unido respondan a estas alegaciones.