En la demanda de una zarauztarra contra la sociedad Arralde Txiki, la jueza de un juzgado de Azpeitia niega que haya habido discriminación por razón de sexo. Quizás desconoce la realidad social del País Vasco. En la gran mayoría de sociedades de este tipo se discrimina a la mujer. No sólo se nos prohíbe ser socias, sino que se nos prohíbe pisar la cocina. Esto incluso figura explícitamente en los estatutos de alguna sociedad: sólo se permite la entrada de las mujeres a la cocina para realizar labores de limpieza (¿en pleno siglo XXI!). Sin embargo, en todas estas sociedades se sabe que, figure o no en los estatutos, de facto las mujeres no tenemos permitido el acceso a la cocina ni se nos permite ser socias; y que la herencia de la plaza hace referencia sólo a los parientes varones. Esto es discriminar por razón de sexo. Y me pregunto: ¿Qué pasaría si en los estatutos de una sociedad pusiera que los hombres negros no pueden entrar en la cocina excepto para labores de limpieza? ¿Qué ocurriría si fuera a las personas negras a las que se les negara la condición de socio? Por suerte, las cosas empiezan a cambiar gracias a los socios jóvenes, que van logrando avances en el sentido de la igualdad. Agradezco a esta valiente mujer su determinación. Yo he decidido no volver a entrar en ninguna sociedad que discrimine a la mujer, como no sea para plantarme en la cocina a protestar. Animo a todas las personas (hombres y mujeres) a que hagan lo mismo, porque ésta es una labor de toda la sociedad.