Los últimos datos de la SGAE sobre la industria musical no hacen sino confirmar el profundo cambio de un negocio cultural alterado por las nuevas tecnologías y por la moderna sociología del ocio. Fíjense, por ejemplo, que la caída del 6% en la venta de discos coincide por igual con el incremento de los ingresos por servicios digitales y con el aumento de descargas musicales legales o ilegales de la Red. Dicho de otra manera, el negocio musical tradicional se hunde, pero al mismo tiempo nacen nuevas oportunidades para hacerse de oro con la música.
De hecho, en la medida en la que se popularicen los reproductores de música digital y se abaraten y se multipliquen las descargas legales, cada vez se reducirá más el pirateo. Algo evidente, claro, si tenemos en cuenta que este año se van a vender en España más de 2,8 millones de unidades de reproductores de disco duro, lo cual supone un 216% más que el año anterior. Y no sólo eso, ya que si por un lado las llamadas tecnológicas de recomendación para los contenidos están logrando aumentar las ventas de las tiendas musicales en Internet, por otro la Red también ha multiplicado exponencialmente las posibilidades de muchos autores para distribuir libremente sus creaciones.
Muerto el viejo oligopolio de las grandes discográficas, no queda más remedio que brindar por los nuevos tiempos de un colosal negocio musical y digital.