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Domingo, 22 de enero de 2006
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LA RIOJA
LA RIOJA
«El puerto de Piqueras es, sobre todo, imprevisible»
Alejandro, pastor trashumante en los años 60, atravesaba la montaña andando «Puedes salir de Logroño con sol y allí haber niebla cerrada»
CON NIEVE. Imagen característica del puerto soriano-riojano en época de invierno.
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En invierno la nieve, el hielo y la niebla se convierten en aliados del Puerto de Piqueras, ya de por sí complicado para quienes se ven obligados a atravesarlo o quienes viven en las poblaciones cercanas. Alejandro Jiménez se desplaza, ya no con demasiada frecuencia, desde La Rioja a Almarza, una localidad situada a catorce kilómetros del puerto. Recuerda viajes en coche en los que la niebla prácticamente no dejaba ver a dos palmos, pero las situaciones más complicadas las vivió hace cuarenta años, «cuando nevaba más que ahora» y cuando era pastor trashumante y atravesaba Piqueras andando con su rebaño de ovejas.

Cuenta que una noche, en la que regresaban desde Extremadura con el ganado, comenzó a nevar intensamente y decidieron resguardarse en una finca de la parte riojana. Tuvieron que pagar una multa, recuerda, «de 12.000 pesetas en aquel momento».

Asegura que en muchas ocasiones se veían obligados a hacer tiempo en la zona de la cumbre de Piqueras porque llegaban antes de la fecha en la que podían acceder a la finca que tenían alquilada para el sustento de las ovejas durante el verano. «Recorríamos la cumbre de Piqueras, luego Oncala, incluso hasta Santa Inés, porque todo es vía pecuaria». Recuerda heladas que dejaban la noche «casi como si fuera de día» y que ello les ayudaba a ahuyentar a los lobos.

Dice que Piqueras es, sobre todo, «un puerto muy imprevisible». «Puedes salir de Logroño con un sol espléndido y encontrarte allí con una niebla cerrada», afirma. «Muchos turistas que venían de Francia se han encontrado con problemas por confiarse», dice. Cuenta que en alguna ocasión su mujer tuvo que bajarse del coche para guiarle durante varios metros porque la niebla no dejaba ver nada.

«El túnel ahora mejorará muchísimo la situación», asegura, «porque se sustituyen doce kilómetros malos, por seis mucho mejores». Calcula que se puede ahorrar hasta un cuarto de hora en los 84 kilómetros que separan Almarza de Logroño.

En cualquier caso, constata que, como él, muchas personas tuvieron que emigrar en su momento de las localidades cercanas al Puerto de Piqueras obligados por la falta de apoyos y las extremas condiciones en que tenían que vivir.



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