Un centenar de detectives han iniciado la dura tarea de revisar los casos de las 3.268 personas que fueron asesinadas en Irlanda del Norte entre 1969 y 1998, los peores años del conflicto. El proceso, que promete ser largo -entre cinco y siete años-, pretende ayudar a cerrar las heridas. Al respecto, el jefe de la Policía, sir Hugh Ordre, dijo ayer que espera que esta investigación «suponga un punto y final para muchas familias. Éstas tienen derecho a saber tanto como podamos decirles».
El llamado Equipo de Investigación Histórica reabrirá el próximo lunes los primeros cien casos, comenzando por orden cronológico. En esta tarea, a la que el Gobierno de Tony Blair ha asignado una partida de casi 44 millones de euros, se utilizará la mejor tecnología forense y los últimos avances sobre el ADN.
El ex comandante de la Policía David Cox, aseguró que «en algunos casos no podrá hacerse nada, pero en aquellos en los que se encuentre evidencia procesaremos a los individuos en cuestión». En este sentido, el ministro para Irlanda del Norte, Peter Hain, afirmó que todos los crímenes se investigarán a fondo, incluidos aquellos en los que están implicados miembros de las fuerzas de seguridad. Hain dijo que era «bastante posible que, como resultado de las nuevas pesquisas, algunas personas deban cumplir sentencias de cárcel».
Para garantizar la independencia de la investigación han incorporado detectives de Inglaterra, que trabajarán en aquellos casos en los que, por ejemplo, haya indicios de que las fuerzas de seguridad estén involucradas. David Cox reconoció la complejidad de este reto al que se enfrenta el equipo que ahora dirige: «El trabajo será desalentador, pero no imposible», resaltó.
El corresponsal de la BBC en Irlanda Kevin Connolly, calificó este sistema como «la última respuesta del Gobierno para tratar de resolver la gran cantidad de asuntos del pasado que dominan la agenda política diaria de la región». Y comentó que «la relación entre los republicanos y los unionistas no es lo suficientemente buena como para poner en marcha una comisión para la reconciliación», al estilo de la de Sudáfrica, algo que algunos han venido reclamando en los últimos años.
Conocer la verdad
El equipo que llevará a cabo estas nuevas investigaciones es consciente del estrés emocional que puede suponer para los familiares revivir esos sucesos trágicos. Para cada persona se cierran las heridas de manera diferente, pero todos coinciden en querer conocer la verdad.
Los tres hermanos de Eugene Reavey, de 17, 22 y 24 años, fueron asesinados en su casa por paramilitares unionistas de la Fuerza de Voluntarios de Ulster en 1976. Según él, hubo una confabulación con las fuerzas de seguridad y quiere que las autoridades detengan a los responsables. Reavey no pide que vayan a la cárcel: «No creo que sirva para nada», declaró ayer a la cadena de televisión BBC. Lo que quiere es conocer quién lo hizo.