 El cineasta cubano, ayer en al sede de Hegoak. / MITXEL ATRIO
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| ZINEGOAK HOY |
Capitol: 'Sola', 'Producing adults' (17.30); 'Lotta libera', 'Le clan' (19.45); 'Red velvet girls', 'Nachbar...? (21.15).
Bilborock: 'Alteración', 'We are dad' (16.30), 'Parlem de tu', 'Molinos de viento', 'Kenia y su familia' (18); 'Different', 'Mies etsi miestä', 'Both' (20.15); 'Room service', 'Brother to brother (22.30); 'Nights in love', 'Ryan's Life' y 'Good Boys' (0.30 horas). |
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Manuel Zayas, cineasta cubano afincado en Madrid, representa con su búsqueda de la verdad documentada uno de los peores tipos de grano que le puede salir a Fidel Castro: el recordatorio de un insoslayable pasado contra los homosexuales, a los que -como ya relató Néstor Almendros en 'Conducta impropia'- la revolución dio la espalda.
Periodista y cineasta, Zayas presentó en ayer en el Festival de Cine Gay/lesbo/trans de Bilbao, que organiza Hegoak, el documental sobre la vida del escritor Reynaldo Arenas 'Seres extravagantes', como Fidel califica a los gays en un archivo fílmico de 1968 que saca a la luz para mayor sombra del viejo dictador.
-¿Por qué retoma para el cine la figura de Arenas?, ¿Julian Schnabel se dejó algo de contar en 'Antes que caiga la noche'?
-La cinta de Schnabel no me gustó, pero comprobé cómo el Gobierno cubano atacó la película en su estreno en otros países, intentando hacer ver que en Cuba había una apertura hacia los homosexuales. Yo, como gay y como cubano, sentí la necesidad de contar su historia desde Cuba. Descubrí unas grabaciones con su voz, que yo uso para la narración sobre su vida, que se teje con el testimonio de familiares y amigos que sufrieron la represión que sufrió él, aunque en otra medida; amigos que se callaron, que aguantaron, que resistieron...
-¿Y que encontró?
-Encontré un archivo fílmico de 1968 en el que aparece Fidel Castro atacando a la «gente extravagante que se reúne en ciertas calles de La Habana», un material inédito hasta la fecha, y en otros documentos al mismo Fidel atacando a «las personas que no tienen la mente para adaptarse a la revolución»; unas palabras que pronuncia en los años 80, cuando en Cuba se producía el éxodo de más de 120.000 personas, entre ellas muchos homosexuales expulsados. Intento acceder a los archivos judiciales y me lo niegan..
-¿Pero qué problema tiene Fidel Castro con los homosexuales?
-La homofobia en Cuba es anterior a la revolución, pero la revolución oficializa la homofobia. Desde 1962 se producen redadas; en el 65, se crean unos campos de concentración; en el 71, hay un Congreso de Educación y Cultura en el que se dice que los homosexuales deben ser apartados de los cargos para que no influyan en los jóvenes. Ha habido, de todas formas, progresos y la historia que se está tejiendo ahora es que Fidel Castro se opuso a la persecución de los homosexuales, cuando hay pruebas de lo contrario.
-La cubana resulta, al final, una revolución machista y poco liberadora.
-Lo ilógico es que pretendiendo desde el principio acabar con el racismo y la discriminación de la mujer, al mismo tiempo se persiga a los homosexuales. No sé si Fidel tuvo alguna mala experiencia en su juventud o qué, pero su actitud no es normal.
-¿Conoce el precedente del documental de Néstor Almendros sobre el mismo tema?
-Sí, 'Conducta impropia'. Lo hizo en el 84. Es un documental muy valioso, que se concentra en la época de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, los campos donde se confinó a religiosos, homosexuales, disidentes... Queda un poco en el pasado, mientras mi documental es sobre algo que va ocurriendo: narra la búsqueda del padre por parte de Reynaldo, el padre que nunca vio, mientras nosotros buscamos a su madre, interviene la policía...
-¿Cómo?
-Sí. El rodaje tuvo estas cosas. Fue difícil acceder a la madre de Reynaldo, que vive en La Habana en casa de un sobrino, director de un periódico y hombre que sale con Fidel Castro. Pero la sacó una amiga a cenar y pude filmarla.
-¿Por qué no le gusta la película de Schnabel?
-Pues porque escatima el tema sexual. Es lógico, porque la película está hecha para un público norteamericano, que no está acostumbrado a ver ciertas cosas.