El Correo Digital
Miércoles, 18 de enero de 2006
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CICLISMO
 
EDICIÓN IMPRESA
 
Al principio, los ciclistas eran aventureros. Como el vizcaíno Vicente Blanco, el 'Cojo', uno de los pioneros que se lanzaron al Tour. Tipos entecos en tiempos de hambre. El 'Cojo', de profesión botero en la ría, apenas conocía la carne, ni sabía nada de entrenamientos, aerodinámica o biomecánica, pero agarró la bici y tiró hacia París, hacia la salida del Tour 1910. Eso era al principio. Ahora, los ciclistas son relojes, mecanismos de precisión. Compuestos de carátula, manecillas, péndulo y osciladores. Buscan la perfección en la medida del tiempo. Saben que cualquier alteración, el más mínimo desajuste, provoca retrasos. Por eso, recurren a la biomecánica para pulir su funcionamiento, para hallar la posición perfecta de cada una de sus piezas. Tic, tac. Dos manecillas; dos piernas que pedalean sobre la esfera de un reloj.
 
 

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