El Correo Digital
Martes, 17 de enero de 2006
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CICLISMO
 
EDICIÓN IMPRESA
 
A BUEN RITMO. Divididos en dos grupos, los corredores del Euskaltel-Euskadi pedalearon ayer bajo la lluvia en las calles de Benidorm. / FOTOS: MARIO AYUS / LAS PROVINCIAS
CICLISMO
Las nubes flotan sobre los cristales del hotel Levante Club, la casa del Euskaltel-Euskadi en Benidorm. Al fondo, el cielo bebe del Mediterráneo. Los ciclistas están avisados: toca lluvia en la ciudad donde el sol está empadronado. El mapa al revés. Están citados a las diez y media. Y acuden. La Avenida Severo Ochoa, la calle con nombre de sabio y con neones que anuncian desayunos en inglés y comida fácil, les recibe bañada en charcos. No está acostumbrada a ese turista líquido. Con dos gotas se llena de pequeños riachuelos. Es igual. Toca entrenaminto. Largo. «De fondo. De casi cinco horas», advierte Igor González de Galdeano, que sube a uno de los vehículos del equipo junto a Julián Gorospe. A radiografiar la plantilla. Ya escampará. «Somos un equipo joven, igual el más joven del UCI Pro Tour». No es una disculpa; es un elogio: «Estamos llenos de ilusión». La lluvia, así, moja menos.
 
 

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