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Viernes, 13 de enero de 2006
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Más rápido que el viento
El velero holandés 'ABN Amro 2' establece un récord de velocidad al recorrer 1.043 kilómetros en 24 horas en los mares australes
POTENCIA. La popa del 'Amro 2' muestra su capacidad para planear en el Índico Sur. / AP
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«El deporte nacional de un navegante es el sufrimiento. De otro modo no se entiende». Marcos Iglesias, tripulante del 'Desafío Español Iberdrola 2007', no encuentra otro argumento para explicar la hazaña del 'ABN Amro 2', un velero de 21 metros que ha recorrido 563 millas (1.043 kilómetros) en 24 horas, a una media de 23,5 nudos (43,5 kilómetros por hora), estableciendo un nuevo récord mundial de navegación en monocascos.

La hazaña ha tenido lugar en una de las regiones más inhóspitas de la Tierra: en los mares australes, por debajo de la línea que en las cartas náuticas marca el límite al que suelen llegar los icebergs. Los marinos conocen a esa zona como los '40 rugientes', por el sonido que provoca el viento sobre la jarcia. El agua ronda los 2 grados de temperatura, los chubascos de granizo son constantes y, con mar formada, enormes rociones helados barren la cubierta sin cesar, empapando a los miembros de la guardia. «Es como si tuvieras a un bombero apuntándote a la cara con una manguera de agua helada todo el día», sonríe Iglesias, veterano de una vuelta al mundo a bordo del 'Pescanova'.

Guillermo Altadill, tripulante del 'Ericsson' (otro de los barcos que compiten en la Volvo Ocean Race, ahora fuera de combate por culpa de una avería en el casco), conoce bien lo que es pasarse semanas sin ducharse, engullendo comida liofilizada y durmiendo un máximo de cuatro horas diarias. «Dentro del barco, cuando descansas, parece que está lloviendo. Es la condensación de nuestro aliento», recuerda. Fuera, la tensión es tan grande que el timonel debe ser relevado cada hora. Ponerse en su sitio es casi imposible: hay que imaginar un lugar donde la tierra más cercana es la Antártida, donde las borrascas, sin obstáculos que las detengan, se aceleran sin freno, donde no puede haber un segundo de distracción porque el casco se clavaría en las olas gigantes. Sin embargo, el premio está ahí: vientos constantes con los que el casco plano se desliza como una tabla de surf, con puntas de más de 30 nudos, bajo un cielo gris de plomo y con la única compañía de los albatros. Es lo que ha conseguido la tripulación de Sebastian Jossé, un solitario francés de 30 años, que participa por primera vez en la regata. Aún así, no van los primeros en su ruta hacia Melbourne. Su gemelo, el 'Amro 1', les saca 194 millas. El 'Movistar', tercero, tras la avería sufrida por 'Piratas del Caribe', está 306 millas por detrás de los líderes.



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