El Correo Digital
Miércoles, 11 de enero de 2006
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POLÍTICA
POLÍTICA
OPINIÓN/La cintura de Zapatero
Sostenía ayer el presidente del Gobierno, ante un público ávido de respuestas concretas sobre el debate político que está afrontando este país, que resulta muy difícil, en democracia, «hacer política sin tener algo de cintura». Lo diría, seguramente, para tranquilizar las conciencias de quienes piensan que se pueda estar cediendo demasiado ante las exigencias de sus socios minoritarios en el Gobierno de Cataluña, que son, al fin y al cabo, quienes garantizan su estabilidad gubernamental en el Congreso de los Diputados. Y, de paso, no le venía nada mal dejar al PP como el adalid de la intolerancia y así poder seguir justificando la incomunicación con el principal partido de la oposición y los diez millones de votos que representa.

Era, la de ayer, una jornada significativa para la negociación sobre el Estatuto catalán. Horas más tarde de la comparecencia de Zapatero ante uno de los Foros más prestigiosos de Madrid, el honorable Maragall recibía, en Barcelona, a todos los representantes políticos para pactar, juntos, una actitud de equipo en el próximo pulso con el gobierno de la nación. Fueron todos menos uno. Al PP se le excluía de la ronda a pesar de haber participado en todo el proceso del debate del texto.

Por eso Rajoy, aprovechando su protesta por la exclusión, volvía a lanzar al presidente de Gobierno un emplazamiento para que haya acuerdo, también con los populares, en torno al Estatuto. Zapatero recogió el guante, en plena conferencia. Pero que no nos lleven a engaño. Son sólo palabras. Resulta impensable, visto lo visto, imaginar una voluntad real en el PSOE de llegar a acuerdos con el PP. No pueden. Si los militares no deben hacer pronunciamientos políticos, los socialistas no deben pactar con los populares. Se lo impide el Pacto del Tinell. Lo recuerdan siempre los de ERC, a quienes Zapatero, por cierto, no les dice nada de su cintura.

Así está la política en un momento en el que quienes se rieron tanto de Aznar cuando dijo que «España va bien» ayer escuchaban embelesados a Zapatero decir que «España está más fuerte porque sus ciudadanos son más fuertes y más libres», mientras se adornaba anunciando solemnemente que «el 2006 será mejor que el 2005», algo que no da mucho para titulares, pero es lo que hay.

Mucho más discreto que hace algunos meses, sin embargo, el presidente ya no dice que se acerca el fin de ETA. Tan sólo que estamos «en la mejora del proceso del fin de la violencia». Ojo al matiz. ¿Del acto de la ilegalizada Batasuna en el BEC el día 21? La patata caliente pasa al consejero Balza y su cintura. Al menos, no fue tan ofensivo como Pastor, para quien la petición de María San Gil de prohibición ese acto de la ilegalizada Batasuna refleja la política del PP «destinada a disparar contra todo lo que se mueve». Una frase que se descalifica por sí misma.



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