Trabajadores de Babcock y miembros del comité de empresa se concentraron ayer ante el Juzgado de lo Social de Bilbao para denunciar las «actuaciones irregulares» de antiguos sindicalistas de la compañía. Con esa acción de protesta, los empleados expresaron su rechazo a la actitud de siete ex delegados, pertenecientes a ELA, CC OO y UGT, que en la negociación del último expediente de regulación pactaron presuntamente para sí mismos condiciones económicas superiores a las del resto de sus compañeros que abandonaron la firma.
Esos responsables sindicales formaban parte del grupo de 283 operarios que fueron prejubilados por Babcock en agosto de 2004, dentro de un plan de ajuste para afrontar la crítica situación que sufre la empresa de bienes de equipo. El escándalo estalló en abril del pasado año, cuando la sociedad estatal Sepi -antigua propietaria de la entidad-, que sufragó con dinero público gran parte del proceso, se negó a financiar los complementos de pensiones 'extras' que se habían garantizado varios representantes de la plantilla. Esos privilegios en la jubilación, fruto de irregularidades pactadas con directivos que ya han abandonado la compañía -por ejemplo, la modificación artificial de salarios-, fueron anulados posteriormente por Babcock, que aplicó a sus beneficiarios idénticas condiciones que a los demás trabajadores. Algunos de los afectados llevaron el caso a los tribunales para reclamar las cantidades acordadas inicialmente. Uno de los juicios se celebró ayer.
«Corruptos, ladrones»
Alrededor de un centenar de empleados de la firma se concentraron ayer durante dos horas ante los juzgados en Bilbao tras una pancarta con la inscripción «corruptos, ladrones, habéis robado dinero público». También se manifestaron, con una pancarta propia, miembros de la federación del metal de ELA.El presidente del comité, Alfredo Laureiro (UGT), calificó de «detestable» que algunos ex sindicalistas negociaran «por la puerta de atrás» cantidades adicionales para su prejubilación. Los ex delegados «corruptos» actuaron «de forma rastrera e indignante», subrayó; pero esas prácticas «abusivas», que condenó de forma enérgica, fueron «propiciadas por la empresa», denunció.
El responsable sindical volvió a pedir a la Sepi, al PSOE y a los gobiernos central y vasco la adopción de medidas urgentes para salvar Babcock. «Ya ha comenzado la cuenta atrás para su liquidación, que será inevitable» si no intervienen las instituciones, advirtió.