El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se ha acogido a una condonación fiscal que su Gobierno aprobó hace tres años para archivar la inspección de un presunto fraude fiscal de decenas de millones de euros entre 1996 y 2002. Con un pago de sólo 1.800 euros, el magnate ha solventado las exigencias de la agencia tributaria italiana, según reveló ayer la documentación de uno de los procesos abiertos en su contra. Se trata del juicio, aún en fase preliminar, por presuntas irregularidades de Mediaset, la compañía audiovisual de 'Il Cavaliere', en la compra de derechos televisivos de películas. Berlusconi, que figura como acusado junto a otras 13 personas, está acusado de apropiación indebida, fraude fiscal y falsedad en balances.
Este particular trascendió ayer porque el fisco, como parte perjudicada del proceso, pidió información al tribunal el mes pasado para actuar contra el eventual fraude que se le atribuye a Berlusconi. No obstante, semanas después comunicó que ya no era necesario porque el ilustre contribuyente ha regularizado su situación con el pago previsto en la amnistía fiscal de 2002. En concreto, el hombre más rico de Italia ha abonado 300 y 1.500 euros en sendos plazos y ha quedado en paz con el erario público.
La noticia hizo que la oposición clamara ayer de nuevo contra el primer ministro, mientras su abogado, Niccolo Ghedini, aseguró que se trata de un dato «completamente distorsionado» y que su cliente ha realizado el trámite «para evitar hipotéticas cuestiones formales». «Silvio Berlusconi es uno de los principales contribuyentes italianos», insistió.
Cerrada de este modo la inspección de la agencia tributaria, el proceso judicial de Mediaset proseguirá el 30 de enero.