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Martes, 10 de enero de 2006
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Un doble atentado junto al Ministerio del Interior mata a 29 policías iraquíes
Dos kamikazes se inmolaron a pocos metros de un desfile que conmemoraba el día de las fuerzas de seguridad Al-Zarqawi cifra en 40.000 las bajas de la coalición
La insurgencia iraquí burló ayer, una vez más, las medidas de seguridad que blindan la 'zona verde' de Bagdad y aprovechó un desfile policial presidido por los ministros del Interior y Defensa, así como por el embajador de Estados Unidos, para atacar a las fuerzas del orden. Dos suicidas vestidos de agentes y pertrechados de explosivos se inmolaron junto al Ministerio del Interior en Bagdad ocasionando la muerte de 29 policías y heridas a veinticinco. Al-Qaida reivindicó el ataque poco después en Internet, donde lo justifica como una «venganza» por las torturas de rebeldes en las cárceles iraquíes.

Los kamikazes saltaron por los aires con tres minutos de intervalo sobre las 9.00 horas locales -dos horas menos en España- delante del Ministerio del Interior. Llevaban trajes de policía para pasar desapercibidos, pero sus extraños movimientos levantaron sospechas. Por ello, el primero fue tiroteado por los agentes, que cayó abatido causando una primera explosión. El segundo se hizo estallar en medio de las fuerzas de seguridad.

Los ataques fueron perpetrados a 400 metros de distancia de un desfile con motivo del Día de la Policía iraquí, al que asistieron ministros y el embajador de Estados Unidos, Zalmay Jalilzad.

Poco antes de estos atentados, un obús de mortero estalló en la academia de policía, lindante con el Ministerio del Interior, sin causar víctimas. Fue una acción reivindicada por el Ejército de la comunidad victoriosa, un grupo vinculado a Al-Qaida.

Como suele ocurrir casi todos los días, la violencia también azotó en el exterior de la capital. Dos civiles murieron y cuatro resultaron heridos al estallar una bomba frente al domicilio de un soldado iraquí en un pueblo aledaño a Baquba, a 60 kilómetros al norte de Bagdad. Y en Kirkuk, un juez encargado de casos de terrorismo fue asesinado por presuntos insurgentes.

Mensaje a los suníes

El líder de Al-Qaida en Irak, Abú Musab al-Zarqawi, cifró en unos 40.000 los soldados de las fuerzas de coalición, encabezadas por Estados Unidos, que han resultado muertos o heridos desde el inicio de la invasión del país del Golfo, en marzo de 2003. En un vídeo colgado en una página web islámica y transmitido por la televisión Al-Yasira, el líder terrorista instó al Partido Islámico (PI), el principal grupo político suní del país del Golfo, a que abandone el proceso político y se incorpore a la 'yihad' (guerra santa).

Al-Zarqawi también aseguró que su grupo, Organización de Al-Qaida para la Guerra Santa en Mesopotamia, ha cometido más de 800 atentados contra patrullas militares de las fuerzas multinacionales, «además de los ataques con cargas explosivas y cohetes».

Por otro lado, indicó que sus hombres «eran capaces de sabotear las elecciones» parlamentarias iraquíes del pasado 15 de diciembre, en las que los chiíes religiosos y los kurdos salieron victoriosos, pero «no lo hicimos para no dañar a los suníes».

Esta comunidad minoritaria, en cuyas áreas se concentra la insurgencia, participó en los últimos comicios después de que sus responsables religiosos y políticos reconocieran que su boicot de la cita electoral de enero del año pasado «fue un error». Los líderes suníes y chiíes laicos rechazaron, sin embargo, los resultaron parciales de la última votación, al considerarla «fraudulenta».

Por otra parte, los italianos se estremecieron ayer al retransmitir el canal de la televisión estatal RAI 1 el vídeo de la ejecución del guardaespaldas Fabrizio Quattrocchi, asesinado en abril de 2004 después de haber sido secuestrado junto a otros tres compatriotas en Irak.



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