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Martes, 10 de enero de 2006
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La vida sigue
Los periodistas, protegidos por un plástico, esperan noticias. / AP
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Se dibuja en Israel un fuerte consenso favorable a que el primer ministro en funciones, Ehud Olmert, se convierta en primer ministro de pleno derecho: el insaciable y oblicuo Simon Peres, desertor del Labor, dio por fin señales de que le apoya y ha pedido a sus fans que hagan lo mismo. Tal consenso se basa en que Olmert es viejo compañero de ruta de Sharon, su heraldo para las decisiones de calado (él fue quien organizó y protagonizó la fuga informativa sobre la retirada unilateral de Gaza) y en algo que en una sociedad política caníbal, como la israelí, es un valor inestimable: tiene más bien pocos enemigos.

La vida sigue, aunque la situación es políticamente delicada y técnicamente clara: la incapacidad final de Sharon para volver a sus funciones debe ser constatada por los médicos y certificada por uno de los hombres más influyentes de Israel, poco conocido fuera del país, el fiscal general Menahen Mazuz.

En el sistema institucional del Estado el fiscal general es el consejero jurídico del Gobierno, miembro del mismo, puede asistir a los consejos de ministros y evitar así que se tomen decisiones inviables. Además, puede hacer favores sugiriendo tal o tal conducta de la Fiscalía General, como se los hizo a eso que ha terminado por llamarse la familia Sharon (para que cargara con todo el mochuelo el hijo, Omri, obligado a dejar su escaño de diputado) en los delitos de financiación irregular de campañas políticas.

Los hechos se desarrollan en este marco, pero con la seguridad implícita de todos los protagonistas de que el primer ministro no volverá al poder, lo que explica el tono de expectativa y terciopelo un poco ajeno a la cruda controversia política habitual en Israel. Olmert, en ese contexto, sólo espera a ser un primer ministro confirmado para nombrar nuevos ministros y resolver de una vez cómo ubicar a Simón Peres, a quien dará un ministerio como premio por su ingreso en Kadima, el partido-invento de Sharon, pero probablemente no Asuntos Exteriores.

Peres dijo por fin que no deseaba ser primer ministro de nuevo, sino trabajar por la paz para lo que lo mejor es afiliarse a Kadima. Olmert obtiene en las encuestas la primera posición cuando se pregunta quién puede ser primer ministro (26%) seguido del propio Peres y B.Netanyahu (23%) y, bastante lejos, el líder laborista Amin Peretz.



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