El último gran centro comercial del País Vasco comenzará a construirse esta primavera en Portugalete. Con su puesta en marcha, el grupo Eroski -promotor del proyecto- agotará el número de licencias autorizado por el Ejecutivo autónomo para la apertura de este tipo de instalaciones en Euskadi. Ubicado junto a la autopista A-8 y con entrada directa por el futuro corredor que unirá los municipios de la margen izquierda, el complejo ocupará más de 25.000 metros cuadrados, una superficie similar a la de Max Center antes de su ampliación con el nuevo edificio de ocio.
El Ayuntamiento de la localidad concederá a lo largo de este mes a Eroski la licencia municipal para realizar los movimientos de tierras previos a los trabajos de urbanización. Fuentes de la compañía aseguraron que sus previsiones pasan por «abrir las puertas del centro en 2008». El nuevo recinto comercial tendrá 120 tiendas, un hipermercado, cines y hasta un 'spa'.
El proyecto se hará realidad después de años de complicadas negociaciones entre la institución local y Eroski que implicaban a terceros. De hecho, el principal obstáculo en las conversaciones era la presencia en el solar de la firma Moyresa. El acuerdo supuso la marcha de la compañía aceitera al Superpuerto a cambio de los más de 17 millones de euros que le abonó la gestora de hipermercados.
Ante la necesidad de hacer viable toda la operación, valorada en 150 millones de euros, la Corporación aceptó recalificar parte de los 63.000 metros cuadrados de terreno afectado para construir 430 viviendas, el 20% protegidas. Su edificación será la primera incursión empresarial que Eroski realiza en el sector inmobiliario.
«Grave error»
El inicio de las obras del nuevo centro comercial de Portugalete se produce sólo unos meses después de que las movilizaciones de los comerciantes evitasen la apertura en domingo de las grandes superficies. Este éxito fue uno de los desencadenantes del nacimiento de una federación formada por más de 3.000 negocios minoristas de la margen izquierda y la cuenca minera. Su presidente, Montxu Martínez, tachó el nuevo complejo de «grave error, porque no sólo afectará a la actividad comercial de Portugalete, sino también a la de Sestao, Ortuella, Trapagaran e incluso a la de Santurtzi». «El Ayuntamiento podría haber destinado ese suelo a construir más viviendas», criticó.
En cambio, el alcalde de la localidad, Mikel Cabieces, considera la operación como «una gran oportunidad». «Hemos conseguido trasladar fuera del municipio una empresa nociva desde el punto de vista ambiental como Moyresa, que, de lo contrario, habría seguido aquí otros 60 años», explicó.
El mandatario local matizó que, en cualquier caso, el complejo de servicios se iba a instalar en la comarca «y el único suelo disponible al margen del nuestro estaba en Ortuella, a escasos metros de aquí». Cabieces subrayó que esta alternativa «conllevaba todos los perjuicios para Portugalete pero ningún beneficio, al no estar ubicado el centro dentro del término municipal». El Ayuntamiento, además, obtiene dentro de la operación una parcela para construir un polideportivo.