La canciller alemana, Angela Merkel, lleva algo más de un mes en el poder y ya se ha convertido en una respetada líder en el seno de la Unión Europea. Ahora, en vísperas de su primera visita como jefa del Gobierno alemán a Washington, desea obtener algo casi imposible: el cierre de la controvertida cárcel de Guantánamo,
«Una institución como Guantánamo, a la larga, no debe ni puede seguir existiendo», dijo Merkel en una entrevista que publica la revista 'Der Spiegel', al referirse a uno de las temas que tratará con su anfitrión, el presidente George W. Bush. «Es necesario buscar nuevos caminos y medios para el tratamiento de los presos», añadió la líder democristiana.
Durante la campaña electoral e inmediatamente después de convertirse en la primera mujer canciller de Alemania, Merkel dejó saber que una de sus prioridades como jefe de Gobierno seria restablecer las relaciones con Estados Unidos, que quedaron seriamente dañadas a causa del rechazo que expreso Gerhard Schröder a los planes militares de Washington para invadir Irak. Pero sus declaraciones a la revista 'Der Spiegel', donde también se refiere a las relaciones de su país con Moscú y con la Unión Europea, sugieren que la nueva mandataria germana esta preparada para hablar sobre temas donde existen diferencias de fondo.
Denuncia
Alemania, por ejemplo, nunca ha ocultado su escepticismo sobre la forma como el Ejecutivo de Washington lleva a cabo su lucha contra el terror fundamentalista. Tampoco se calló a la hora de denunciar las actividades secretas de la CIA y el traslado clandestino de presos, como fue el caso del ciudadano alemán de origen libanés, Khaled el-Masri.
La existencia de la cárcel de Guantánamo, donde EE UU aún mantiene incomunicados a unas 500 personas sospechosas de pertenecer a la organización terrorista Al-Qaida, ha sido criticada por todas las organizaciones de defensa de los derechos humanos, pero ningún jefe de Estado o de Gobierno, con la excepción de Fidel Castro, había exigido a la Casa Blanca el cierre de la cárcel.
Angela Merkel parece decidida a cambiar el estilo. Ya lo hizo cuando la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, visitó Berlín a comienzos de diciembre del año pasado. En esa ocasión censuró las prácticas ilegales de la CIA y exigió a Rice que se pronunciara sobre el secuestro de El-Masri.
En la entrevista con 'Der Spiegel', Merkel admite que espera hablar con el presidente Bush sobre la lucha contra el terrorismo y la guerra de Irak, pero advirtió que la «relación amistosa con Estados Unidos no quedará reducida a hablar sólo de estos temas».