El comercio en Vizcaya vivió ayer una peculiar víspera de Reyes debido a la convocatoria de una jornada de huelga que se dejó sentir, sobre todo, durante la mañana, aunque con limitados efectos sobre la actividad. El llamamiento al paro realizado de forma unitaria por todos los sindicatos volvió a evidenciar la falta de sintonía entre éstos y la patronal en la negociación de seis de los convenios colectivos del sector. La protesta -un «absoluto fracaso», según los empresarios, y «una movilización con un alto seguimiento», en opinión de los promotores- tuvo su punto álgido durante la manifestación que recorrió las principales arterias comerciales de la capital vizcaína.
Las centrales se mostraron satisfechas por el respaldo que los trabajadores del comercio hicieron al paro; cifraron entre 2.000 y 2.500 el número participantes en la marcha y entre el 75 y el 80% el seguimiento de la huelga, que en el conjunto del territorio afectaba a cerca de 30.000 asalariados de los sectores de alimentación, textil, piel y calzado, metal, general y mueble.
«La movilización ha sido masiva y exige un cambio por parte de la patronal, que sigue empeñada en no reducir la jornada laboral y en no aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores a pesar de que el sector no está en crisis», afirmó Begoña Martín responsable de comercio de CC OO. «Esperamos que lo de hoy sirva para que la patronal nos llame para continuar con las negociaciones», coincidió la delegada de UGT, Paula García, quien también destacó la incidencia en las movilizaciones en las empresas grandes, «que son las que tienen a los empresarios en las mesas de negociación».
Jornada laboral
La responsable de ramo en ELA, María Jesús Fernández, incidió en que los trabajadores del sector «han dado una lección a la patronal que, si no toma nota, volverá a ser testigo de movilizaciones y jornadas de paro». Desde LAB, también se advirtió a «Cebek y a la patronal del comercio de que, tal y como sucedió «con la no apertura en domingos y festivos», ahora están dispuestos a seguir en el empeño «hasta que se consigan unos convenios que posibiliten a quienes trabajan en el sector unas condiciones laborales aceptables».
Por su parte, la patronal vizcaína Cebek y la sectorial Cecobi emitieron un comunicado en el que insistieron en que «no se va a reducir más» la jornada laboral y «menos aún si ésta no está ligada a la incorporación de elementos de flexibilidad organizativa». Recordaron que las grandes superficies y almacenes implantadas en Vizcaya cuentan con una «jornada laboral sustancialmente mayor» , y «con elementos de flexilibilidad importantes».
Después de más de una año sin acuerdo en la firma de estos seis convenios, en la actualidad las dos reclamaciones sindicales que más rechazo suscitan entre los empresarios son el incremento salarial del IPC más dos puntos y la reducción de jornada en 18 horas a lo largo dos ejercicios.
Las movilizaciones de ayer incluyeron el cierre por parte de piquetes de algunos establecimientos y el bloqueo con silicona o pegamento de las cerraduras de otros. Pese a ello y a encontrarse con tiendas de grandes cadenas como Zara, H&M, Ercoreca o El Astorgano cerradas, los consumidores pudieron ayer rematar las compras navideñas.
Esta aparente contradicción se explica por la particular estructura del sector comercial. Por un lado los grandes almacenes gozan de un convenio propio, por lo que ayer no estaban llamados a la huelga. Por otro, en el entramado empresarial predominan los pequeños establecimientos regentados por familias o autónomos en los que, aunque el personal contratado participara en las protestas, se pudo atender al público.