El TAU llevaba alojado demasiados días en un lugar inapropiado para sus costuras. Esa cuarta posición desde la que saltó ayer al parqué del Buesa Arena -fruto de sus dos últimas derrotas continentales- escocía al sentido del gusto. Y a la lógica. Así que la escuadra vitoriana rugió con fiereza ante la visita del líder del Grupo A. Tanto abrió sus fauces que se tragó al campeón lituano. Le devolvió el mandoble recibido en Kaunas por partida doble. Victoria incontestable y restablecimiento del 'basket average' por la vía del abuso.
Porque este Baskonia en regeneración destapó el año 2006 con una azotaina de cuidado. Resultó un triunfo de esos que provocan un profundo sarpullido en la cara del afligido derrotado e inflan el pecho del vencedor hasta su límite físico.
Apareció la formación de 'Peras' con un doble objetivo. Primero, ganar. Luego, hacerlo por más de los cinco puntos que concedió en el Darius and Girenas Sports Centre. Cumplió ambas metas con una autoridad incuestionable. Gracias a un baloncesto poderoso, equilibrado e ilusionante. La mejor manera de reengancharse al calendario tras el escueto paréntesis navideño.
La semilla germinó antes de lo previsto. Aplicado y diligente, el quinteto local saltó remangado. Presionando con celo. La intensidad trajo la alegría. Y es que, tanto apretó que enseguida aplicó una gruesa venda sobre el rostro lituano. El Zalgiris, agobiadísimo, apenas acertaba a fotocopiar balones al poste bajo como solitario recurso.
Esa estrechez de miras chocó con la amplia partitura azulgrana. Asegurado el rebote, igualó el nivel en el otro lado de la pista. Anotando de todas las formas y colores; contraataque previo fino hurto, triples, tiros cómodos gracias a la visión privilegiada de Prigioni y a solidarios bloqueos... Bajo esta agradable pauta, la renta pronto engordó (24-11, minuto 7).
Primer aviso
Un breve amago de relajación alavés, unido a la zona 2-3 ordenada por un irritado Sireika, condensó algo el electrónico. Pero un puñado de fogonazos bastaron para acabar con dicho espejismo. El TAU, además, despejó cualquier duda con un cierre del segundo acto a lo grande. Gracias a dos triples seguidos que pusieron la máxima diferencia hasta ese momento (54-40, minuto 20).
Empezó un poco loco el tercer periodo. Tanoka convertía en canasta un intento de 'alley hoop' a su compañero Lavrinovic, Scola y el americano se zurraban de lo lindo en su particular partido paralelo, Splitter se cargaba con la cuarta personal en un plis plas, los tapones se sucedían a un ritmo vertiginoso... El Baskonia se sobrepuso antes a este frenesí. Amparado en su buena circulación de balón y al acierto demoledor desde la línea de 6,25 metros.
Conserva la energía
Ahí se apropió del bastón de mando de forma definitiva. Los jugadores -muy frescos gracias al buen tino de Perasovic a la hora de rotar a los suyos- siguieron subiendo sus revoluciones. Y el cuadro lituano asistió resignado al espectáculo. Incluso alguno de sus integrantes -Freeman y Ayuso- aprovecharon la ración extra de banquillo para charlar animadamente de sus asuntos. La victoria era un hecho.
Faltaba ampliar la diferencia lo máximo posible, como había avisado 'Peras' en la previa. Sus discípulos, perseverantes, se afanaron en tamaño cometido. Con el Zalgiris pensando en otros menesteres, la cuenta corriente azulgrana no paró de crecer. Incluso manejó un superávit de treinta puntos (92-62, minuto 36). Y, beneficiado por la derrota del Climamio, el TAU regresó a la azotea del Grupo A. Su lugar natural.