El Ministerio de Economía tiene ahora en sus manos la autorización o el veto a la OPA de Gas Natural sobre Endesa, a decidir en el plazo de un mes y, si se decanta por el permiso, se le abre la oportunidad de sugerir el diseño de un mapa energético más equilibrado que el actual. Sin olvidar, por ello, que quien tiene que tomar la decisión final son los accionistas de la eléctrica.
Tras conocerse ayer que el TDC aconsejó al Gobierno, por seis votos frente a tres, que prohíba la operación por razones de competencia, las acciones de Endesa cayeron el 0,96% en Bolsa hasta 21,77 euros, mientras los títulos de Gas Natural cedieron el 0,63%, para cerrar a 23,72 euros. Los analistas explicaron que la recomendación del órgano de defensa de la competencia «introduce más incertidumbre» en el proceso.
La decisión que adopte el Ministerio de Economía sólo está obligado a tomar en cuenta los requerimientos que la Comisión Nacional de la Energía impuso a las actividades de distribución y transporte reguladas de la futura compañía, que a Gas Natural le parecieron «aceptables».
El ministerio que dirige Pedro Solbes estudiará, aseguró ayer el Secretario de Estado de Comunicación, los informes que, acerca del impacto sobre la competencia, puede tener la concentración de la empresa gasista y la eléctrica, elaborados por los expertos de la Comisión Nacional de la Energía, por el Servicio de Defensa de la Competencia del propio departamento y por del TDC.
A falta de conocer detalles del dictamen del Tribunal, los técnicos se han mostrado sobre todo partidarios de reducir el tamaño de la generación eléctrica resultante, así como la cuota en el mercado del gas, y el 'monopolio' en determinadas zonas. Ante el acuerdo de Gas Natural con Iberdrola para la compraventa de activos, la CNE desaconsejó que la eléctrica fuera el destinatario directo de una serie de activos de generación. El Gobierno podría aprovechar la oportunidad para plantear un reequilibrio territorial de las redes, así como garantías de suministros en las áreas extrapeninsulares.
Con el ministerio de Economía volverán a colaborar los técnicos de Industria, porque la decisión sobre la OPA la tomará el Gobierno colegiadamente. Industria, que aplazó hasta después de la OPA actuaciones tan trascendentales como la revisión del marco eléctrico y la nueva metodología de tarifas, ve abierta ahora la ocasión de incidir en las recomendaciones.
Fracasos
No obstante, si al Gobierno le parece oportuno que la operación salga adelante tendrá que medir con tino los condicionamientos. La fusión entre Endesa e Iberdrola, que superó todos los exámenes de los reguladores, se fue al traste porque su autorización por el Consejo de Ministros fue acompañada por drásticas exigencias, que creaban incertidumbre y un marco distinto al general para la sociedad resultante.
Pero también se produjo el desistimiento por una modificación en el régimen de transmisión de activos distinta a la determinada cuando los Costes de Transición a la Competencia se establecieron. Las dos empresas consideraron que ese cambio legal les penalizaba injustamente.
Si el Ejecutivo se decantara finalmente por el veto, el proceso concluiría ahí, con Endesa reforzada en sus tesis -pero fuertemente condicionada por los compromisos asumidos durante la defensa numantina que han llevado a cabo sus gestores y administradores-, y con Gas Natural tocada por el segundo fracaso en su empeño de abrirse camino en el área eléctrica, limitada como está por ley para la expansión en el negocio gasista.
En el más probable caso de que el Gobierno decida, en las primeras fechas de febrero, dar vía libre a la concentración, arrancará entonces la verdadera Oferta de Adquisición de Acciones. Tras la aprobación del folleto por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, se marcará un calendario que podría prolongarse entre uno y dos meses.
Para esas fechas, Endesa habrá convocado junta de accionistas y habrá de decidir el momento en que procede al reparto de las plusvalías de la venta de Auna en forma de dividendo. Gas Natural podría 'mover ficha', y reajustar el precio de la oferta a la baja, por ese motivo, pero también elevarlo o modificarlo -con mayor proporción de pago en efectivo- si desea hacerlo más atractivo.