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Miércoles, 4 de enero de 2006
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DEPORTES
ATHLETIC
Un retorno prometedor
Aritz Aduriz no defraudó en su vuelta al Athletic y se mostró como un delantero trabajador y con llegada
BATALLADOR. Aduriz intenta zafarse del marcaje de Mejía, su sombra en el partido.
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SU FICHA
Nombre: Aritz Aduriz Zubeldia.

Edad: 24 años.

Nacimiento: San Sebastián.

Estatura: 1,84.

Sus clubes: Antiguoko, Athletic (hasta 2003), Burgos (2003-04, Segunda B) y Valladolid (2004-...).

Partidos jugados con el Athletic: Cinco (incluido el de ayer). Tres de Liga y dos de Copa.
Todas las miradas estaban puestas en él. El número 23 del Athletic era el protagonista de un duelo en el que las estrellas del Real Madrid habían quedado en un segundo plano. Los Beckham, Robinho, Sergio Ramos, Baptista y compañía se veían eclipsados por un chaval de la cantera que retornaba a casa. Aritz Aduriz, el flamante fichaje de invierno del Athletic, volvió a vestirse la camiseta rojiblanca casi tres años después. Entonces era un joven ascendido de la cantera que no acabó de cuajar y tuvo que buscarse la vida fuera de Bilbao, en las categorías inferiores. Ayer, por contra, volvió por la puerta grande. Fichado a golpe de talonario y con carácter de gran refuerzo.

No era un regreso sencillo, porque a estas connotaciones había que añadir que ocupaba la plaza de Isma Urzaiz y que lo hacía ante un grande como el Real Madrid. El delantero donostiarra, procedente del Valladolid, aceptó el reto, y, desde luego, no decepcionó en La Catedral en este inicio de su segunda etapa como rojiblanco.

Aduriz formó, de salida, como único punta del equipo, con los apoyos de Dañobeitia por la izquierda, Joseba Etxeberria por la derecha, y respaldado por Julen Guerrero, en su vuelta a la titularidad. Y esta apuesta de Javier Clemente fue una de las notas más positivas del partido, ya que desde los primeros compases del encuentro frente al Real Madrid se pudo comprobar el buen entendimiento entre Guerrero y Aduriz, conexión de la que salieron las mejores ocasiones para el Athletic de la primera parte.

El técnico había prometido un equipo físico y que iba a ir a «tumba abierta», y eso se tradujo en un ataque rápido, con jugadores que buscaron las bandas, la espalda de la defensa madridista y una presión sin desmayo cuando el rival trataba de iniciar las jugadas. A estas tareas se aplicó el número 23 con acierto, ya que desde el primer minuto se incrustó entre Mejía y Sergio Ramos, centrales ayer del Real Madrid, como referencia en el ataque y apoyo de sus compañeros, y fue el primer jugador en la línea de presión.

Y no tardó mucho tiempo en dar señales de vida. Apenas habían pasado siete minutos desde que comenzó el partido cuando Guerrero, muy activo en los 61 minutos que disputó, buscó por vez primera al ayer 'redebutante'. Un pase interior en el área que Aduriz remató raso y Diego López sacó en la línea de gol.

En esa jugada se fraguó la asociación entre Guerrero y Aduriz que mantuvieron mientras el primero estuvo en juego. El portugalujo, en su posición de media punta, aprovechaba a la perfección los huecos creados por la movilidad del donostiarra, mientras que en esta primera parte se vieron las virtudes que puede ofrecer Aduriz: movilidad, caída a las bandas, velocidad y buen disparo. Así lo demostró en el minuto 19, cuando remató desde el borde del área y el balón lo desvió Sergio Ramos a córner.

Sin acierto cara al gol

El nuevo punta rojiblanco estuvo presente en todas las jugadas destacadas de la primera parte, que fueron en buen número, pero lo cierto es que la ilusión y las ganas que puso ayer Aduriz no vinieron a paliar uno de los graves problemas de este Athletic, y es la falta de gol de sus delanteros. Se vio una vez más, como ha sucedido desde que comenzó la temporada. Los rojiblancos crearon oportunidades, algunas muy buenas, pero no acertaron, mientras que su rival, en uno de sus contragolpes, se puso por delante en el marcador.

Con el paso de los minutos, su rendimiento bajó. Quizá el esfuerzo de presionar sin descanso la salida del Real Madrid, o la diferencia entre Segunda y Primera División, pero lo cierto es que el donostiarra fue acusando el cansancio. Aunque Aduriz no se escondió en ningún momento, su presencia fue menor cuando Llorente saltó al campo y se reubicó en la banda izquierda. De todos modos, el debut en su segunda etapa rojiblanca resultó esperanzador. Su estilo de juego aporta variantes respecto al de Urzaiz y Llorente. Clemente ya tiene donde elegir.



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