El Ricoh Manresa anunció ayer que ha llegado a un acuerdo para hacerse con los servicios de Marton Bader hasta finales de la presente temporada. Este pívot húngaro, de casi 2,12 metros de altura, podría debutar el próximo domingo en La Casilla ante el Lagun Aro.
Bader será presentado esta mañana en la ciudad catalana y llega procedente del Cibona de Zagreb, un conjunto que está atrevesando grandes dificultades económicas. Es lo que ha acelerado la salida de este jugador en dirección a Manresa.
Pese a su juventud, este gigante húngaro, que ha sido internacional con su país en todas las categorías, lleva tres campañas jugando competiciones europeas. Lo hizo por primera vez hace tres campañas con el Novo Mesto en la Copa ULEB. En esta ocasión consiguió el subcampeonato de la segunda competición del continente.
Al año siguiente, repitió en el equipo esloveno. Jugó la Euroliga y se llevó la Liga Eslovena. Y la pasada campaña, después de su fichaje por la Cibona, volvió a disputar la máxima competición continental, en la que promedió 8,4 puntos por partido.
Esta última temporada en Zagreb ha firmado una media de 9,5 puntos por partido y 4 rebotes en la Liga adriática, y 8,4 puntos y 4,5 rebotes en la Euroliga.
«Un poco blando»
En opinión de uno de sus posibles rivales este domingo en Bilbao, Ivan Koljevic, se trata de un jugador «con cualidades y fuerte, pero un poco blando». En Manresa, los rectores del club esperan de Bader una mayor capacidad tanto ofensiva como defensiva en el juego interior al lado de Ricci. Y, de igual modo, el público exigirá de él mayor implicación y esfuerzo con el proyecto ACB de la ciudad catalana.
Además de la contratación de este jugador húngaro, el club catalán sondea el mercado para hacerse con los servicios de un extracomunitario que ocupe la vacante dejada por Patterson, al que los manresanos cortaron el pasado lunes por bajo rendimiento.