El líder del PNV, Josu Jon Imaz, compareció ayer en público por primera vez tras la controversia provocada por su antiguo rival interno, Joseba Egibar, y por el propio lehendakari al reivindicar la «plena vigencia» del plan Ibarretxe para resolver el contencioso vasco, una postura duramente criticada por la oposición. Y lo hizo para poner en valor el «grato sabor a acuerdo» con que se ha cerrado el año 2005 -peneuvistas y socialistas han alcanzado sendos pactos presupuestarios en Madrid y Vitoria- y ensalzar precisamente el consenso entre las «diferentes sensibilidades» políticas que conviven en Euskadi como la senda a seguir en 2006.