País y año: Estados Unidos (2012).
Director: Steven Spielberg.
Intérpretes: Daniel Day-Lewis, Tommy Lee Jones, Sally Field, Joseph Gordon-Levitt, David Strathair.
Duración: 150 minutos.
El hombre, el mito
La última película de Spielberg tiene poco que ver con ‘Abraham Lincoln: Cazador de vampiros’, estrenada el pasado verano. Su propuesta quiere ser lo más fiel posible a los últimos días vividos por el reconocido político estadounidense. «Quería contar una historia sobre Lincoln sin caer en el cinismo o en la idolatría a un héroe y que fuera real en toda la enormidad del hombre», señala el responsable de grandes clásicos de la historia del cine como ‘Tiburón’ o ‘Encuentros en la tercera fase’. Lincoln, nacido el 12 de febrero de 1809 en el estado de Kentucky, introdujo medidas esenciales que dieron como resultado, entre otros cambios, la desaparición de la esclavitud. Su objetivo primordial fue reconstruir el país tras la guerra civil. Conseguir la reconciliación a través de una política que fomentaba el reencuentro con actitud abierta. El 15 de abril de 1865, tras casi cinco años de mandato, fue asesinado de un tiro mientras asistía a una función teatral.
Se ha hecho de rogar la nueva película de Daniel Day-Lewis, ese monstruo de la interpretación, capaz de mimetizarse con sus personajes hasta la extenuación. En ‘Lincoln’ es Abraham Lincoln, tal cual. Probablemente no ha necesitado ni siquiera horas de maquillaje. Su elección para encabezar el biopic del afamado político es un hallazgo insuperable. La culpa la tiene un tal Steven Spielberg, un cineasta que suele saber bien lo que hace detrás de las cámaras. «Siempre he querido contar una historia sobre Lincoln porque es una de las figuras más fascinantes de la historia y de mi vida», afirma el popular director. «Me acuerdo cuando tenía cuatro o cinco años y fui al Lincoln Memorial, lo aterrorizado que me sentí cuando vi esa estatua tan grande, pero cuanto más me acercaba, más me cautivaba su rostro».
Spielberg se la juega con Lincoln. Es la historia de su país y un hito en su filmografía. Un riesgo. Por ello se ha rodeado de su equipo de confianza habitual. La solvente Kathleen Kennedy en la producción, John Williams firma las partituras de una banda sonora épica y Janusz Kaminski, inconmensurable mago de la luz, se ha encargado de la fotografía. La apuesta se ha saldado con éxito, ya que es el filme con más nominaciones a los Oscar (12) y en los premios del cine británico (10).
‘Lincoln’ está inspirada en el libro de Doris Kearns Goodwin y se centra en los tormentosos últimos meses de una figura indispensable para entender nuestro tiempo. El decimosexto presidente de los Estados Unidos se enfrentaba a una nación dividida por la guerra. Decidió evitar la catástrofe y para ello emprendió diversos cambios, entre ellos abolir la esclavitud.
«Lincoln guió a nuestro país en sus peores momentos y permitió que los ideales de democracia americana sobrevivieran», cuenta Spielberg, que aspiraba, sin embargo, a hacer hacer una película que mostrara las múltiples facetas de Lincoln: el hombre de estado, el líder militar, el padre y el marido».
Momentos humanos
«Mis películas, por lo normal, transmiten más a través de las imágenes que de las palabras. Pero en este caso, las imágenes pasan a un segundo plano ante las palabras de Abraham Lincoln y ante su mera presencia», continúa el papá de ‘E.T.’. «No quería una imagen tras otra sin parar, sino que prefería dejar que los momentos más humanos de la historia se desarrollaran ante nosotros».
La película se apoya en el papelón del británico Daniel Day-Lewis, que ignoraba muchas cosas del presidente hasta que empezó a estudiarlo. El proceso de aprendizaje empezó con el guión. «Fue muy enriquecedora la forma en la que se presenta a Lincoln a través de su intelecto, su humor y su melancolía, tanto en casa como en el trabajo. El contraste entre esos dos aspectos es para mí como la diferencia entre la comida y la bebida. En el guión -concluye- ves un hombre en esa extraña paradoja de ser una persona de vida pública y privada».
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