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Hoy en día es bastante normal ser el dueño de una web o gestionar alguna cercana a nosotros; la de nuestro club de montaña, un blog personal o el escaparate de un pequeño negocio. El propósito de cualquier página es ser visitada, pero una cosa es tener una página y otra muy distinta que la gente sepa que la tienes. El primer paso para ser un favorito es, evidentemente, tener algo interesante que contar. Cumplido este requisito, hoy vamos a pasar revista a las técnicas más comunes y sencillas para darnos a conocer en el vasto océano de Internet.
El primer paso para ser visto en la red es salir en el buscador Google, que cursa más del 60% de las búsquedas que se hacen en Internet. O sea, que si nuestra web es sobre montañismo, conseguir que aparezca en la lista de páginas encontradas con ese término.
Google funciona mediante robots de búsqueda llamados Googlebots, programas automáticos que rastrean la red en busca de páginas nuevas. Existen dos maneras de que uno de estos robots visite nuestra web y nos incluya. La primera es solicitando el alta de manera oficial. Se trata de rellenar un cuestionario sencillo y enviarlo. El problema es que Google recibe miles de solicitudes diarias y el proceso se puede demorar semanas o meses.
El segundo modo es más rápido y consiste en conseguir que una página que ya está en Google incluya un enlace a la nuestra. Los Googlebots revisan a menudo las páginas que ya tienen y siguen los enlaces que salen de ellas. Para saber si te han dado de alta basta con escribir ’site:’, seguido de tu dirección, en el buscador.
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Además, también sirve de ayuda darse de alta en directorios públicos como los de Yahoo o Dmoz. El proceso para conseguir que te enlacen es similar al alta de Google. Cuantos más enlaces a tu página consigas, más subirá tu Pagerank. Este término es una cifra que Google asigna a cada web y que determina lo ‘arriba’ que sales en la lista de resultados de una búsqueda.
Google y los demás buscadores no se fijan en lo bonita que sea tu página ni en que tenga muchas animaciones o Javascripts. Sus robots sólo se fijan en el texto y en los enlaces que salen y entran. De hecho, los Googlebots prefieren páginas sencillas y tienes más oportunidades de ser añadido a sus listas si tu web no es muy abigarrada. Un factor fundamental, sin embargo, son las palabras clave de tu página. Se trata de una lista de palabras que definen qué tipo de contenidos ofreces. Si tu web trata sobre libros, tendrías que poner palabras clave como: libro, novela, literatura, lectura, leer o best-seller. Estos términos se introducen en el código HTML de la web o se escriben en los formularios de alta. Conviene no repetirlas ni poner una lista muy larga.
La velocidad a la que se actualizan las páginas de blogs o bitácoras ofrece una buena oportunidad de posicionar mejor tu web colgando enlaces en tus comentarios o intercambiando links con otros bloggers. Este no es un método que puedas utilizar a diestro y siniestro, como si hicieras spam. Sé lógico y procura entrar a formar parte de grupos de blogs que hablen de lo mismo que tú o tengan los mismos intereses. No abuses de la confianza de otros webmasters.
Además de los blogs, hay que tener en cuenta qué otras páginas enlazan con la tuya. Google tiende a dar preferencia a webs oficiales o muy visitadas. si consigues que te enlacen en páginas ‘respetables’ o populares, conseguirás elevar tu caché en los buscadores.