
Pistas
Dónde comer y dormir
El Barranco Perdido cuenta con servicio de cafetería en sus instalaciones, pero el restaurante no estará operativo hasta la próxima temporada. No obstante, Enciso dispone de una variada oferta hostelera. La Posada de Santa Rita (941 396 071) ofrece alojamiento y servicio de desayuno, almuerzos y cenas, con menús de 12 € entre semana y 15 € los sábados, domingos y viernes noche. Podemos completar la jornada, o el fin de semana, con una visita a Munilla (a 9 kilómetros de Enciso desviándonos por la LR-484 antes de llegar a Peroblasco), que alberga los yacimientos de Barranco Canal y Peñaportillo. El Casino, singular edificio construido en 1872, oferta alojamiento rural y una estupenda cocina riojana (). La Fábrica (Ctra. De Soria, 10. 941 396 051) cuenta asimismo con una reputada trayectoria gastronómica. A 10 kilómetros está el Balneario de Arnedillo, parada obligada si lo que queremos es descansar y disfrutar de sus aguas termales y los diferentes tratamientos.
El Barranco Perdido Enciso (La Rioja)
Cómo llegar: Por la autopista de Logroño, salimos en Agoncillo y tomamos la N-230 dirección Zaragoza hasta El Villar, de Arnedo, donde un cruce nos dirigirá a Arnedo. Desde allí, sólo tenemos que seguir la LR-115 para llegar a nuestro destino.
Precio: Entrada completa: De 3 a 8 años, 10€. Mayores 8 años, 15 €. Grupos (+25 personas), 12 €.
Horario: De 11.00 a 19.00 horas en agosto, y de 11.00 a 18.00 horas del 1 de septiembre al 12 de octubre. El parque abrirá al público en agosto y la primera quincena de septiembre todos los días de la semana, excepto los lunes. A partir de la segunda quincena de septiembre y hasta el 12 de octubre se podrá acceder a sus instalaciones los fines de semana y puentes festivos.
Si nuestra realidad nos parece aburrida, podemos escapar a un universo más que diferente. Nos espera en la localidad riojabajeña de Enciso el parque de paleoaventura de El Barranco Perdido, un viaje en el tiempo que nos transporta 120 millones de años atrás, cuando los dinosaurios campaban a sus anchas por esas abruptas tierras. Así que nos disponemos a disfrutar de una jornada repleta de actividades, en la que podemos ejercer de paleontólogos en una excavación abierta, analizar restos fósiles, escalar una pared rocosa, bajar por una tirolina o darnos un chapuzón en un entorno jurásico.
Una vez dentro del recinto, en la primera planta del edificio de acceso se encuentra la tienda, ambientada como una gruta en la que los arqueólogos, tras abandonar la excavación en la que trabajaron durante décadas, dejaron olvidados los múltiples materiales empleados en su incansable búsqueda de vestigios: entre cajas, picos, palas, sogas y diferentes restos nos aguarda, escondida, alguna sorpresa que no podemos desvelar.
En la planta superior, la exposición nos acerca un mundo poblado de enormes criaturas: las principales especies que poblaron la zona, sus hábitos, los peligros que les acechaban, así como los métodos y herramientas empleados por los científicos para descubrir cada día un poco más de su lejana historia. En este espacio podemos admirar algunos resultados de esa investigación: huesos de animales, ilustraciones, reproducciones a escala, así como interactivos digitales con pantallas táctiles. Una proyección en 3D nos sumerge de lleno en la vida de los gigantes del Cretácico, y entre las huellas y fósiles que nos ayudan a desvelar paso a paso su evolución.
Con toda la información recibida procesándose todavía en nuestra mente salimos a la Plaza de los Saurios, espacio abierto en forma de anfiteatro en el que disfrutamos de lecturas teatralizadas acerca de la prehistoria y cuentacuentos que hacen las delicias del público infantil.
Baño y juegos
Ahora nos encontramos en plena canícula y nada apetece más para hacer un paréntesis antes de proseguir con nuestra paleoaventura que darnos un buen chapuzón en la Playa Cretácica, un conjunto de piscinas escalonadas con una zona destinada a juegos de agua, paleontología submarina y muro estratigráfico. Disfrutamos además de unas instalaciones que emplean un sistema avanzado de desinfección del agua mediante rayos ultravioletas, que evita el molesto picor en los ojos del cloro. Tras el reconfortante baño, desembocamos en la Colina de los Saurios: un rocódromo, el rompecabezas que recompone el esqueleto de un iguanodón y los instrumentos musicales que reviven los ecos de los saurios nos mantienen inmersos en esta fantástica aventura de manera permanente. ¿Apetece otro remojón? Un conjunto de géiseres responde a nuestros deseos. Cascadas, chorros y aguas someras nos rodean por doquier, aportando su incesante rumor y refrescando el ambiente.
En las zonas más altas del recinto visitamos la Colina Encantada. Aunque operativa sólo en parte en esta primera fase del parque, ofrece al visitante los principales recorridos de aventura: pruebas de orientación, talleres de paleontología, tiro con arco y rutas de senderismo. El descenso, mediante una tirolina, pondrá a prueba nuestro valor (en caso de tenerlo, claro). A esta zona se accederá la próxima temporada por un puente tibetano de madera. El Laboratorio Tiempo también se inaugurará tras la conclusión de la segunda etapa. ¡Volveremos para disfrutarlo!