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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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PLANES

Una vez al año, entre diez y quince días de mayo, un milagro botánico se produce en Álava. Es la floración de los fresnos. No se la pierdan este fin de semana
22.05.09 -

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Vídeo del Barranco de Oca con los fresnos floridos. /Vídeo: F. Góngora
Un bosque mediterráneo aromatizado de flores y un camino medieval iluminado por miles de manchas blancas que destacan sobre el verde de las encinas. Esto es el barranco de Oca durante los escasos diez o quince días que dura la floración de sus fresnos (Fraxinus ornus), una rareza botánica que tiene en este lugar situado a apenas 10 kilómetros de Vitoria, su mayor representación del Norte Peninsular. Sólo en bosques mediterráneos de Valencia y Alicante como el carrascal de Alcoy, dentro del parque natural de la Font Roja, se encuentran poblaciones de la importancia del pequeño desfiladero de Oca.
Más que un plan, lo que proponemos para este fin de semana es un descubrimiento, un hallazgo sorprendente de urgencia. Muy poca gente conoce este milagro natural que se produce cada año en este pequeño desfiladero de unos cuatro kilómetros de longitud que separa las sierras de Badaia y Arrato, al noroeste de la capital vasca.
En este escondido lugar por donde discurre el pequeño arroyo de Oca explota cada mes de mayo, con diferencias en fechas según las temperaturas, el fresno florido o árbol del maná, una especie puramente mediterránea catalogada en el País Vasco como ‘especie rara’. Recientemente se ha hallado una pequeña población en Oña (Burgos).
Se creía que el número de estos árboles era reducido, pero un inventario realizado en 2008 por el guarda forestal Jokin Lara y el botánico Pello Urrutia ha puesto de relieve la importancia de este fenómeno, que queda reflejado cada año en la belleza de su floración. «La gente acude en masa al valle del Jerte para ver la flor del cerezo. Los japoneses se vuelven locos estos días con la floración de sus ciruelos. Y nosotros tenemos aquí este fenómeno, que no ha tocado mano de hombre, absolutamente desconocido», explica Urrutia, profesor y botánico, que fue descubriendo este rincón gracias a sus compañeros del Instituto Alavés de la Naturaleza.
Un olor dulzón
La mayor densidad de ejemplares de fresnos se encuentra en el fondo del barranco, en la zona conocida como fuente de San Juan, la más resguardada de los vientos. Desde una pequeña loma junto al mismo camino que va hacia el Santuario de Oro, a poco más de 100 metros de la zona donde se encuentra el mayor de los fresnos y una placa recordatoria de un joven montañero fallecido, se puede observar el fenómeno natural en toda su intensidad.
Las flores se distribuyen en racimos y panículos de un intenso olor. Se denominan influorescencias y tienen un aspecto evanescente. Cuando sopla el viento, el aroma es muy penetrante y dulzón.
Pero el fresno florido no es la única maravilla de este lugar. El durillo, explica Urrutia, es una reliquia botánica con millones de años, cuando todos estos bosques eran tropicales. Encinas carrascas, arces, quejigos y robles, algunos descomunales, madroños, fresnos y un sinfín de flores desde la genista a las orquídeas pasando por los botones de oro o las aguileñas le dan a este paraje un valor excepcional.
Pistas para llegar
Uno de los aspectos diferentes de este paseo es su accesibilidad para todo tipo de personas aunque no está señalizado ni existen infraestructuras. Como no se puede entrar en coche porque es una finca de la Diputación alavesa cerrada con barreras, aconsejamos aparcar en Hueto Arriba, el pueblo más cercano. Hay que caminar unos 20 minutos por una pista asfaltada situada detrás de la iglesia, que conduce al arranque del camino del barranco. Una vez aquí, en 30 o 35 minutos se llega al fondo del desfiladero, la fuente de San Juan. Se sigue hacia el Santuario de Oro (2 horas) y a veinte minutos está la campa de Landaeder.
Otra alternativa es aparcar cien metros antes de la barrera que cierra la finca -junto a unos montones de tierra-, al final de una pista amplia que nace desde la carretera A-4310 que viene de Vitoria. Esta pista se coge muy cerca de Mártioda, y desde ella se accede también a la ermita de Urrialdo, otro lugar mágico.

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