
Recomendaciones
Cómo llegar
Desde Bilbao y Vitoria. Autovía hasta Altube y salir en dirección a la carretera A-2521 Izarra-Orduña. 900 metros antes del casco urbano de Gujuli hay un aparcamiento desde el que sale un camino que lleva en 10 minutos al mirador. La otra ruta es ir hasta Gujuli y bucar la iglesia.
Dónde Comer
En Izarra, el bar asador del mismo nombre ofrece menú a la carta con especialidad en alubias. Calle La Estación.
945 437 165.
Casa Doña Lola sirve comida tradicional. 945 437 224. C/ Las Escuelas, 2, junto a una una campa con un tejo monumental. El pueblo también alberga un museo etnográfico.
A 7 kilómetros en línea recta del salto del Nervión se encuentra otro muy grande, el de Gujuli. Las dos cascadas se hallan entre las más altas de España y tienen mayor desplome, por ejemplo, que las cataratas del Niágara o el Iguazú: Gujuli, de unos 100 metros, y el Nervión, de 207. La diferencia es el volumen de agua, claro. De nuevo, hay varias maneras de acercarse y ver este fenómeno de la naturaleza, siempre con la prevención de que nos movemos en terrenos escarpados y peligrosos a los que nunca hay que exponerse.
Una de las rutas tradicionales comienza en la hermosa iglesia románica y enfila hacia el puente del ferrocarril. Tras atravesar la vía se pasa por un rústico torno, que conduce a un camino que bordea el pronunciado cortado. En alguno de los puntos se domina el impresionante circo de la cascada. El final de la vereda nos adentra en un robledal.
Buitres planeando
Si antes de llegar a Gujuli se toma un camino a la izquierda, se llega en poco tiempo al mirador de color azul desde el que puede contemplarse el cañón y la cascada desde otro punto de vista. Es un capricho modernista más en un paisaje que combina la naturaleza más salvaje y un caserío colgado, con su puente y su iglesia. Esa huella humana es la que se asoma desafiante al gran vacío del barranco, formado por la erosión del arroyo Oyardo, afluente del río Altube, que también va al Nervión.
Las laderas del desfiladero presentan un fuerte contraste en su vegetación. La vertiente Sur está cubierta por un quejigal y la Norte, más fresca y sombreada, se halla tapizada por el hayedo. Mientras, una veintena de buitres sorprendidos en un festín remonta perezosamente el vuelo desde las profundidades del cañón, en busca de corrientes más cómodas para planear.