El rey de la mesa
A mediados de noviembre, la protagonista indiscutible de la montaña leonesa es la cecina de chivo. Este año se celebra la edición número 21 de una fiesta que dura dos días, con pasacalles, música típica del lugar, tenderetes y degustación de productos típicos, incluidos morcilla, chorizo y cecina, por supuesto. La cecina de chivo, o de cabra, se puede comer cruda, previamente adobada y curada, o cocida, y contiene poca grasa y mucho hierro. Vamos, todo ventajas, así que no es raro que cada año los productores de la Marca de Garantía de la Cecina de Chivo produzcan 100.000 kilos.
Hace casi cinco años que el actor Viggo Mortensen recibió como homenaje no una baldosa, no, sino una plaza entera. Está en el pueblo de Valdeteja, en la montaña central leonesa, y se la pusieron los vecinos (o sea, el ayuntamiento) en agradecimiento por el cariño que le cogió el actor a la zona cuando rodaba ‘Alatriste’. Desde entonces, Mortensen no es el único que visita Valdeteja; algunos de sus seguidores, fans de ‘El señor de los anillos’, se dejan caer por allí para hacerse una foto junto al monolito que preside la plaza. Y sobre todo pasean por ella los amantes del paisaje de montaña y el buen comer.
La montaña central leonesa (a 34 kilómetros al norte de la capital) y rayando con Asturias, está delimitada por San Isidro, Boñar y el Puerto de Pajares. Entre otras muchas rutas, existe una muy sencilla que puede hacerse en coche. Con salida y destino en la localidad de La Vecilla, a la entrada del alto valle del Curueño, sube hasta Valdeteja y va entre hoces hasta Vegacervera, ofreciendo unas vistas impresionantes en cualquier época del año.
Visiones subterráneas
A medio camino se encuentra la cueva de Valporquero, a 1.309 metros de altitud. La entrada se hace acompañado de un riachuelo que se interna en la roca y que va moldeándola al mismo tiempo que la lluvia. Allí hay de todo: estalactitas, estalagmitas, coladas, columnas de diferentes brillos y colores, gotas que esculpen las siete salas visitables durante un recorrido de un kilómetro de longitud. Sus nombres no engañan: Pequeñas Maravillas, Gran Rotonda, Hadas, Cementerio Estalactítico, Gran Vía, Columna Solitaria y Maravillas. Las escaleras se internan en la oscuridad en zonas que alguna vez fueron también visitables, pero que los cambios en la fisonomía de la cueva aconsejan no volver a pisar.
Igual de sorprendentes son las hoces, tanto en el tramo que va a Valdeteja como en el que se acerca a Vegacervera. Enormes murallas de piedra y niebla, el sonido del río Torío que corre parejo a la carreterita en Vegacervera… Y la posibilidad de realizar senderismo y escalada, si uno va por allí en plan activo, o de salirse del camino a la altura de Coladilla y comprase unos yogures de primera, producidos por la Sociedad Agraria El Sendero con la leche de propias sus vacas y ovejas.
A lo largo del año se celebran varias ferias en la zona. Por ejemplo, la del Gallo de Pluma y Mosca Artificial, que congrega a miles de personas en La Vecilla a finales del invierno. ¿Qué por qué? Pues porque aquí se cría un gallo de pluma, dicen que único en su especie, que es ideal para elaborar moscas de pesca.