Alberto Schommer. Retrospectiva Bilbao
Dónde: Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Fecha: Hasta el 16 de abril de 2010.
Horiario: De martes a domingo, de 10.00 a 20.00 horas.
Precio: 5 euros..
Teléfono: 944 396 137
La muestra de Alberto Schommer en el Bellas Artes de Bilbao refleja su habilidad para captar el alma humana a través del retrato, su sutil olfato periodístico, su creatividad en la composición de paisajes y bodegones… Fotografías todas ellas que hablan por sí mismas, pero que también esconden apasionantes vivencias personales del autor. Una de las experiencias que recuerda con más cariño es la que le ocurrió con Andy Warhol: «Cuando me presenté a él, me dijo que cómo se iba a dejar fotografiar por otra persona si era él quien tenía las buenas ideas. Media hora después, se envolvió en la bandera, cogió el pincel y me advirtió que tenía medio minuto para disparar. Me bastó para sacarle esa imagen». En esa media hora entre la negativa rotunda y el efímero posado, el creador del Pop Art echó un vistazo a los trabajos de Schommer y cambió por completo de parecer. De ese encuentro nació una buena amistad, materializada en varios libros que Warhol dedicó personalmente a su colega español. Y es que el poder de persuasión del vitoriano llegó a ser muy comentado dentro del mundillo de los grandes fotógrafos. «Sí, es cierto que casi nadie se me resistía. Marilyn Monroe fue de los pocos personajes que me dio calabazas», lamenta.
Otras de las series que cuelgan en las paredes del museo pertenecen al libro ‘El grito de un pueblo’, en el que quiso reflejar el inmenso dramatismo que la violencia de ETA ha causado sobre esta tierra. «Son paisajes duros como este tormentoso atardecer en la costa de Zarautz», explica. En plena era del photoshop y de los retoques a mansalva parece casi un milagro que el rojo del cielo y el blanco inmaculado de la espuma marina sean simple y llanamente reales.
Los personajes
Entre las cien instantáneas que componen la muestra, sus retratos a personajes de la vida pública y a artistas, como Dalí, Alberti, Chillida o Gabriel Celaya, son los que más fama y reconocimiento le han otorgado. «El de Chillida es el primero que le hice. Nada más conocernos hubo entre nosotros una gran conexión. Recuerdo que me dijo que yo tenía ‘el pájaro en el ojo’, en referencia a mi talento. Desde entonces, hemos mantenido mucha relación y hemos intercambiado obras».
Con Gabriel Celaya ocurrió algo parecido. El escritor se dejó fotografiar y en agradecimiento le dedicó una poesía, que Schommer tiene enmarcada en la librería de su casa. El retrato de Celaya pertenece a ‘Máscaras’, una serie donde la enorme expresividad de los rostros contrasta con el negro profundo que cubre las cuencas de los ojos. «Ese efecto lo conseguí colocando una luz cenital desde arriba».
A pesar de su desbordante imaginación, el fotógrafo también sabe lo que significa que las musas pasen olímpicamente de él, pero hasta de ello ha sabido sacar partido, como demuestra su Autorretrato de 1957, dedicado a la ausencia de inspiración. «La bombilla de luz tenue refleja las ideas que no me llegan a la cabeza, a pesar de tener todos los medios a mi alcance, como son nada más y nada menos que cinco cámaras». Así es Schommer, incombustible.