Dónde comer
Si los visitantes no llegan al cupo exigido para disfrutar de un almuerzo in situ, GPS propone reponer fuerzas en el corazón de la ciudad. Tras el inevitable picoteo por la concurrida calle Laurel, recalamos en algún restaurante de la parte antigua de la ciudad. Si bien la oferta es abundante, un menú fiel a la gastronomía local puede consistir en unas alcachofas de la tierra y unas chuletillas de cordero en la Taberna Herrerías (Herrerías, 24), situada en un palacete del siglo XVI. Una ruta por la ciudad más tradicional tiene parada en el Café Moderno (Francisco Martínez Zaporta, 7), a punto de cumplir su primer siglo de vida, y la Golmajería la Golosina (Portales, 5), una tienda de dulces o golmajías, término genuinamente riojano.
Museo Würth Logroño
Dónde: Pol. Ind. El Sequero. Avda. Cameros (Agoncillo). Transporte gratuito desde la Glorieta del Dr. Zubía (Logroño). Consultar horarios 941 010 410.
Horarios: Lunes-sábado: 10.00-20.00. Domingos, 10.00-15.00 horas.
La estética poligonera tiene muy mala prensa. El coche tuneado, la choni embutida en licras varias y el macarra de epidermis tatuada han renovado el kitsch, pero nadie ha valorado positivamente esta aportación a la cultura contemporánea. También es cierto que hay polígonos y polígonos. El industrial del Sequero, en Agoncillo, muy cerca de Logroño, es punto y aparte. Entre gasolineras, fabricantes de cerámica y distribuidores de tornillos, nos encontramos nada menos que un edificio de diseño vanguardista que acoge obras de Miquel Barceló, Jackson Pollock o Julian Schnabel.
Puede parecer una idea surrealista, pero sería más acertado describirla como neoexpresionista, por la tendencia de muchas de sus obras, y tan alemana como su promotora. La empresa Würth, multinacional del sector de la distribución, ha creado un museo de arte contemporáneo junto a la nave donde almacena sus productos. Desde 2007, La Rioja cuenta con una iniciativa artística original y atractiva en un ámbito inusual.
Cualquier día es bueno para acercarse al Museo Würth, pero un fin de semana proporciona el aliciente de escuchar los conciertos que se celebran en el atrio en colaboración con la Orquesta de la Rioja a partir de las 13 horas. Mientras, se pueden contemplar las espectaculares obras de Manolo Valdés, Darío Urzay o Richard Deacon, emplazadas en este espacio central o las esculturas de Miquel Barceló y Koldobika Jauregi, situadas en los jardines adyacentes.
La institución española forma parte de una red de entidades similares que, en diversos países europeos, exhiben la colección privada de esta empresa. Además, desarrolla su propia selección y organiza muestras individuales de artistas representados en estos fondos. Christo y Jeanne-Claude y el premio Nobel de Literatura y pintor Gao Xingjian han pasado por sus salas.
El centro de Logroño acoge exposiciones temporales en las que se pueden conocer estas adquisiciones, siempre ligadas a creadores de la talla de Georg Baselitz o David Hockney, pero también está llevando a cabo su propia formación. Además, cuenta con un auditorio que ofrece sin coste alguno a grupos interesados en llevar a cabo eventos en su interior. Pero no acaban aquí sus particularidades. Su identidad riojana se manifiesta en la disponibilidad de un comedor tradicional y calado subterráneo, con pequeña bodega, para grupos de entre 20 y 45 miembros.
La entrada es libre, hay visitas guiadas y la distancia a la ciudad, unos 12 kilómetros, no supone problema alguno. El polígono está conectado con una línea de autobús y, desde su apertura, Würth facilita transporte gratuito desde el centro de Logroño.