
Jornada completa
La jornada de puertas abiertas ofrece visitas a la iglesia, los museos etnográficos de Eduardo Garrido y la ‘Casa de Mari Cruz’, una cata comentada a cargo de Manuel Ruiz y una degustación de choricillo. También se podrá pisar uva en los lagares rupestres durante la mañana o recibir un ‘enomasaje’ en la prensa de Chaparro. La organización reparte cientos de raciones de ‘calderete’, un guiso de carne con patatas, en una comida popular para todos los visitantes a partir de las tres de la tarde, con actuaciones musicales y de teatro. Para disfrutar de los rincones de Ábalos, varios alojamientos permiten descansar en la localidad. La Hospedería del vino (camino del Molino, teléfono 941 334 415), con spa y tratamientos de vinoterapia. El hotel Villa de Abalos (plaza Fermín Gurbindo, 2, teléfono 941 334 302), con doce habitaciones permite conocer en profundidad los cuidados de la viña de la mano de sus propietarios y disfrutar de la gastronomía del hotel. La casa rural Chicote (Manuel Iglesias Sarría, 19, t eléfono 941 334 111) ofrece comidas por encargo y el hostal Los Majuelos, (Los Morales s/n. t eléfono 941 334 474) pone a disposición de los visitantes cuatro habitaciones.
Ábalos (La Rioja)
Cómo llegar: Ábalos está situada a 15 kilómetros al este de Haro, casi en la muga de la localidad alavesa de Samaniego.
«No hay mejor suelo que éste para el cultivo de la viña». Manuel Ruiz, el prestigioso experto que durante 44 años ha dirigido la estación enológica de Haro, toca las piedras de las paredes de la bodega Real Divisa, una de las más antiguas de Europa para demostrar que esa piedra arenisca y calcárea con la que se construyen las paredes en la Sonsierra, es la que se esparce entre la sierra y el río Ebro y que hace que el vino de Ábalos se encuentre entre los mejores con Denominación de Origen Rioja.
Pero no sólo la tierra tiene el secreto, también el saber hacer de un pueblo situado a 15 kilómetros de Haro que, con apenas 350 habitantes, atesora en sus calados catorce bodegas familiares, herederas de una tradición que «se remonta al siglo III».
La mayor parte de esas bodegas abrirán sus puertas mañana sábado para ofrecer sus vinos en una experiencia que fue pionera cuando la impulsó la asociación de mujeres de Ábalos. Entre ellas podrán visitarse algunas como la de la Real Divisa, documentada ya en 1367, o Puelles, que usa las instalaciones de un viejo molino del siglo XVII. Todas abren y muestran sus instalaciones y los propietarios, familias de la localidad, explican los métodos de elaboración y las características de sus vinos. Y es que no sólo ofrece la posibilidad de degustar exquisitos caldos de Rioja, sino que es una puerta abierta a la cultura del vino.
Hasta San Esteban
Una de las oportunidades que no hay que perderse es la visita a los lagares rupestres. Son oquedades excavadas en la roca y se utilizaban para extraer el mosto de las uvas en la misma plantación, agilizando así el proceso de producción. Pero hay más. Manuel Ruiz propone otros lugares interesantes, como la iglesia de San Esteban, del siglo XVI, declarada monumento nacional desde 1973. Presentación Viguri, una vecina, siempre está dispuesta a abrir las puertas de la iglesia a todos los interesados y recomienda «ver la sillería del coro» con más de 400 años de antigüedad.
Para quienes se animen a caminar, la ermita de San Felices es otra referencia que no deben perderse los amantes de los lugares especiales. La construcción románica sorprende con una necrópolis en la que todavía se puede apreciar alguna de las once tumbas excavadas en la piedra.
Otro gran conocedor de la Sonsierra riojana y colaborador habitual de las jornadas de Puertas Abiertas, Salvador Velilla, propone un pequeño recorrido para llegar desde Ábalos hasta el puerto de Herrera, en el camino hacia Álava.
El camino del Molino llevará a la ermita de la Virgen de La Rosa que hoy está en ruinas pero en la que se aprecia una bella fachada del siglo XVIII que se erigió para recordar una hermosa leyenda datada en 1650, cuando un pastor mudo encontró una rosa entre la nieve y al excavar, encontró una imagen de la Virgen. Recuperó el habla y bajó al pueblo proclamando la noticia. La imagen, gótica del siglo XIV, se puede ver en la parroquia de San Esteban. Sobrepasada la ermita para seguir el camino hacia Herrera, todavía queda una visita interesante, la nevera donde se acumulaba la nieve entre capas de hierba en invierno para enfriar los alimentos en verano.