La Antilla Orio (Gipuzkoa)
Servicios: •Baños y duchas gratis de 10.00 a 20.00 horas (verano). Botiquín y socorristas de 10.00 a 19.30 horas (verano). Acceso para minusválidos. Parque infantil. Paseo marítimo. Zona de bancos y mesas. Fuentes. Parking propio. Carril bici y guardabicicletas. Entorno verde. Bares y restaurantes con terrazas.
Los tiempos avanzan que es una barbaridad y si antiguamente los vecinos de Orio se desplazaban a su encantadora playa de La Antilla en un carro tirado por un burro, ahora les lleva un tren txu-txu. Y todo por 50 céntimos. Realiza el trayecto durante todo el día, salvo a la hora de comer, para evitar a los aficionados al sol una caminata de 15 minutos. La principal cala de Orio mudó de aspecto en el año 1997 de la mano de una renovación que lo embelleció y amplió su oferta al tiempo que se construía el puerto deportivo.
Desde entonces, cuenta con 3.500 metros cuadrados de superficie que se reparten adictos al sol. La tranquilidad reina en el rincón de la costa donde, incluso en las jornadas más concurridas de la época estival, encuentra el recién llegado lugar para extender su toalla. Hay sitio para todos y entre todos, es decir, se evitan a la vez los apretujones y los vecinos molestos, esos con tendencia a compartir sus dudosos gustos musicales o los que aún no han comprendido que jugar al balón, en determinadas ocasiones, puede llegar a molestar.
Lo bueno de La Antilla es que espacios apropiados para el juego sobran. Dos parques se distribuyen en la zona verde pegada a la playa, ideal además para quienes, sin adorar la arena, desean disfrutar de la dormidera al calorcito del astro rey sin necesidad de sacudirse los incómodos granos antes de volver a casa. Además, existen en esta zona columpios para los más pequeños, por si se hartan de edificar castillos cuyas almenas acaba engullendo la marea, una marea de olas valientes que los aficionados al surf agradecen y a cuyo compás lanzan el sedal los inclinados por la pesca en busca de buenas piezas.
Dos banderas, de gestión ambiental y de calidad, certifican la buena salud de la playa, hasta la que se acercan también los huéspedes del camping de primera categoría con que cuenta Orio, así como los del hotel de talasoterapia presente. Variedad de opciones. Vacaciones familiares o relax. Precios acomodados o lujo.
Un buen paseo
En caso de que el ‘vuelta y vuelta’ y el chapuzón lleguen a aburrir a lo largo de la jornada, desde el flanco derecho asciende un sendero perteneciente a la ruta GR 121 entre Orio y San Sebastián, tramo de cinco a seis horas que puede hacerse entero o no dependiendo del tiempo y las ganas. Basta con un paseo para admirar esta sección de la costa de complicada orografía, marcada por la ausencia de bahías y cauces, que impone al paisaje un aire tan abrupto y salvaje como hermoso. Las vistas de las costa cantábrica y del ratón de Getaria merecen sin duda el esfuerzo.
Si la caminata se alarga, aparecerán calas conocidas solo por pescadores de la zona e incluso, en el borde del mar, restos de canteras de las que extrajeron piedra de sillería para edificar el ensanche donostiarra o el cinematográfico hotel María Cristina. Si el regreso a La Antilla se impone por horario, queda visitar el puerto deportivo de Orio o la ermita de San Juan, localizada entre el pueblo y el arenal, detrás de la ikastola y bajo la montaña guardiana de esta playa, que se duerme cada noche arrullada por las olas, mirando al mar.