Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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El ex guitarrista de Dr. Feelgood, el venerado Wilko Johnson, ofició el lunes en la Sala BBK bilbaína abriendo el ciclo ‘Music Legends’. El recinto estaba lleno (había desde críos a veteranos, y también muchas mujeres) y Wilko, adalid del pub-rock británico setentero, triunfó a pesar de las condiciones que dificultaban la interacción entre el patio de butacas y el escenario. Eso no era un pub y la peña estaba sentada y no podía ni beber, ni fumar, ni bailar (Amaia, La Reina de La Movida, muy cool llevaba el ritmo con sus medias rojas y sentía mucha sed), con lo que la barrera sólo se rompió, a veces, cuando el entrañable Wilko nos ametrallaba con su Telecaster rojinegra y cuando se desplazaba como un loco por el tablado.
En 94 minutos ejecutó 17 piezas. Arrancó correcto, por la mitad despegó y al final se atascó pues alargó en demasía varios temas. El trío apareció rigurosamente ataviado de negro: el cano, calvo y rapado Wilko con manchas sobre la camisa y el pantalón («se le habrá caído el café del catering», dedujo La Reina), el fiel y sudoroso Raimundo concentrado y encorvado sobre su bajo (a la sexta canción ya tenía la camisa más empapada que Nadal la camiseta en el Open de Australia) y el baterista canónico Dylan, hijo de Steve Howe, sin acabar de romper la pana, quizá debido a su bagaje en la clásica y el jazz.
El bolo (show lo llamó Wilko) aspiró a la fiesta pero el recinto se opuso. Con su vocecita a veces demasiado evidente, la parranda popular la representaron las versiones del ‘Hello Josephine’ de Fats Domino (mucho síncope y poca velocidad), del ‘Wooly Bully’ de Sam The Sham & The Pharaohs (muy simpática y resultona) y del ‘Bye Bye Johnny’ de Chuck Berry (en el bis y alargada hasta los doce minutos, imagínense). Además hubo escasas escapadas estilísticas entre tanto ritmanblús y rocanrol cerveceros (punteos arabistas en el recuerdo a los Solid Senders ‘Dr. Dupree’, leve rumba tejana, atisbos de reggae siniestro y un ritmo fronterizo con punteos en cascada), los momentos más satisfacientes llegaron con los abundantes títulos de Dr. Feelgood (bien ‘Sneakin’ Suspicion’, poco picante y vibrante ‘Roxette’, eficiente ‘Back In The Night’, excelente ‘She Does It Right’...), y lo óptimo del repertorio lo sirvieron los temas más blues, caso del boogie vía Canned Head ‘Paradise’ y del ‘Dont Let Your Daddy Know’ de los Feelgood, también alargado, pero con punteos al cielo a lo BB King y un frotamiento sexual de Wilko con su guitarra.