Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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Nos dimos cuenta en el primer cante (por tangos), y mientras evacuábamos el Teatro Barakaldo lo ratificó un provecto y benemérito aficionado que había catado más veces a la cantaora Carmen Linares: «Buf, se nota que ha perdido mucha voz... Es que no se puede pasar de los 40», ironizó él, que los doblaría. De acuerdo, la cantaora ya no desplegará el poderío gutural de antaño, pero derramó clase (con qué facilidad entonó la soleá, sin ningún aspaviento, y cantó «eres bonita, no tas casao, arguna farta tabrán encontrao») e iluminó tiempos preteridos (los tarantos mineros y cartageneros, con ella sosteniendo largo y sentío el quejío como si padeciera fatiguitas). Y la gente le soltó de todo: guapa, viva la madre que te parió y viva el cante jondo. Por ejemplo.
Carmen Linares arribó el viernes al teatro Barakaldo con su programa ‘Jondo y poesía’. Llenó más de tres cuartos de las butacas y en quinteto ofició durante 95 minutos y 13 sucesiones de cantes. En la primera parte, ‘La voz del pueblo’, con los palos primigenios y populares, operó ronca, lo cual se percibió menos en las melódicas cantiñas. En la segunda parte, ‘La voz del poeta’, el nivel se elevó gracias al calentamiento de su voz y a la fuerza lírica de las letras de los vates adaptados. Lorca copó el pináculo de la cita en las cálidas y modernistas bulerías de ‘Baladilla de los tres ríos’, y en las granaínas y rondeñas de la versión sentimental y natural de ‘Poeta en Nueva York’. Juan Ramón Jiménez, protagonista de su último álbum (‘Raíces y alas’, de 2008), aportó ‘Llanto’ cantado por ella como si fuera El Cigala en mujer, una nana o las ‘Remembranzas’ por alegrías. Tras el popurrí por bulerías con Machado, Lorca y Hernández, llegó el jaleo y lo remató ella a solas, a capella, luciéndose en una toná de Juan Ramón: ‘Con tu voz’. Y es que la que tuvo, retuvo.