Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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No había salido Sergio Dalma al escenario del Arriaga y las fans que habían agotado las entradas con meses de antelación ya le estaban gritando guapo. El empático Josep Sergi Capdevila Querol (Sabadell, 1964) vino el domingo para divulgar su última entrega, la superventas rendición a los cantantes italianos ‘Vía Dalma’, y su actuación tuvo dos partes: la primera para el disco itálico y la segunda para algunos de sus éxitos personales. En total 103 minutos y 23 temas, repitiendo el ‘Tú’ de Umberto Tozzi en el segundo bis. Estuvo mejor la primera parte, en la que le escudó un cuarteto escueto y correcto que no igualó la calidad musical del álbum. Ahí se impusieron la lírica desnuda, el corazón palpitante, las gradaciones soul y las baladas. Abrió con el ‘Stand By Me’ en la vernácula versión de Adriano Celentano (‘Pregherò’), y el seductor Sergio descubrió su sonrisa sincera y el brillo en los ojos. ‘Soy un italiano’ fue feliz pop, los coros del gentío emergieron en la infiel ‘El jardín prohibido’ de Sandro Giacobbe, y entre lo mejor sonaron ‘Bella sin alma’ de Ricardo Cocciante, ‘Yo caminaré’ de Umberto Tozzi, ‘Corazón gitano’ de Nicola Di Bari, y el ‘Tú’ de Tozzi, claro.
Sergio Dalma miraba abstraído a la nada, se sentaba ensimismado en el taburete, incitaba a los palcos, resultó a veces cáustico («algún marido se ha dormido»), sonreía a menudo mirando al patio de butacas («tiene una sonrisa preciosa», juzgó mi acompañante, una dulce dentista), e incluso llegó a bajar para pasearse por el pasillo, estrechando manos y escudado disimuladamente por un técnico cachas.
La segunda parte, a partir de la pieza doce, cursó irregular. ‘Una historia distinta’ recordó a Joe Cocker, ‘A buena hora’ le quedó muy bien gracias a su reforzado influjo itálico, ‘Bailar pegados’ la cantó desde el taburete con apenas gracia por acompañarla solo por el piano, en ‘Pasarán las horas’ rapeó como Rosariyo y algunos temas del final sonaron demasiado tecnificados, pero éste no fue el caso de la tecnificada y solicitada ‘Galilea’, que cerró el primer bis. Y no, no hizo ‘Esa chica es mía’.