
Mundo Kylie
Kylie está entre los artistas que han creado un mundo a su alrededor, de modo que sus fans pueden llevar una ‘vida Kylie’ mientras ella rentabiliza su marca. Hagamos un tour...
Sus negocios
¿Me cuentas un cuento de Kylie...?
Su pequeña pero atractiva figura ha servido para vender ropa interior, bikinis y bañadores de H&M. Ha lucido diamantes de Bulgari y, como Britney, Celine, Paris o los mismísimos Kiss, tiene su propia fragancia, ‘Darling’. Ah, y antes del verano visitó Barcelona para convertirse en imagen de Tous. A la manera de Madonna, debutó como escritora infantil con el libro de cuentos ‘The Showgirl Princess’, aunque se desconoce si sus relatos provocan felices sueños o pesadillas.
La hermana pequeña

Dannii, una estrella a la sombra
Su hermana también actúa, canta y vende (muchos) discos, sobre todo en Australia e Inglaterra. Tiene 36 años y se llama Danielle, aunque se la conoce como Dannii. Morena, pija y no menos guapa (cuestión de gustos), es más alta pero siempre ha vivido a la sombra de su hermanísima.
En Internet
Mi espacio es sólo mío
'X'
(Capitol/EMI)

Con estética ochentera y apoyada en una pléyade de colaboradores, kylie vuelve a incidir en el dance pop de su última etapa entre referencias personales y algo de sofisticación. Se echa en falta su 'White Diamonds' con Scissors Sisters.
Como anticipo de su nuevo disco, ayer mismo pudo verse en los cines de diez urbes españolas, entre las que figuraba Barakaldo, el documental ‘White Diamond’, que narra desde las bambalinas el retorno triunfal de Kylie Minogue a los escenarios tras superar un cáncer de mama, igual que la cantante Anastacia. Su colaborador y estilista habitual William Baker lo rodó en su Australia natal a finales del pasado año durante el ‘Showgirl Homecoming Tour’, que quedó para la posteridad en el doble en directo homónimo editado poco después.
En aquella gira, Kylie ya estrenó algunos temas de su décimo álbum, ‘X’, que ve la luz el martes. Con él, la australiana retorna a la arena del pop cuatro años después de ‘Body Language’, el álbum que prolongó el estadio de gracia comercial en el que se encuentra desde aquel pelotazo de ‘Can’t Get You Out Of My Head’, adhesivo sencillo de house-pop que elevó por encima de los seis millones las ventas de su anterior lanzamiento, ‘Fever’.
Algún rescoldo de aquella fórmula hay en su nueva entrega, grabada en Londres, Estocolmo e Ibiza. Kylie se ha atrevido a componer más (siete temas llevan su firma), pero vuelve a ponerse en manos de un variopinto elenco de autores y productores. Se habló de colaboraciones de Scissors Sisters y nombres del R&B y el hip hop, pero al final la diva austral se ha aliado a gente de confianza y a ‘talentos’ como el grupo femenino de electropop Kish Mauve (una mezcla de Kraftwerk y Kate Bush, según su propia definición). Ellas están detrás del sencillo de adelanto, ‘2 Hearts’, que aliña con resultados dispares electro, baladas, R&B y algo del disco pop de sus entregas previas.
Tanto esta canción como ‘In My Arms’, ‘Like A Drug’ o ‘Stars’ parecen buenas apuestas comerciales en un listado de trece temas entre los que figura ‘Sensitized’, una relectura (fallida) del ‘Bonnie & Clyde’ de Serge Gainsbourg y Jane Birkin. El electro disco retro de ‘I Created Disco’ se adapta al envoltorio ochentero de una Kylie a la que hay que reconocer su capacidad de recicla¬je, aunque tenga críticos como el ex Stone Roses Ian Brown, que encabeza a quienes la consideran ejemplo de estrella manufacturada.
Metamorfosis continua
Y es que, tal y como ella misma satirizó en el vídeo de ‘Did It Again’ (la Kylie pop star, la Kylie indie, la sexy, la disco…), la australiana ha mutado reiteradamente en sus bien llevados 39 años. Esta mujer pequeña (poco más de 1,50), sexy y modosita comenzó como estrella catódica en la serie ‘Neighbours’ junto al olvidado Jason Donovan. Aprovechando el filón, el equipo de producción de más éxito en los 80 –Stock, Aitken y Waterman– la convirtió en epítome del pop masivo, pero a principios de los 90 fichó por el sello dance Deconstruction, se lió con el malogrado Michael Hutchence (INXS) y, a lo mejor por eso, comenzó a probar cosas nuevas.
Se dejó remezclar por los más modernos y, para sorpresa de muchos, fue abducida por el universo indie. Colaboró con Manic Street Preachers, hizo de Ofelia shakesperiana en el ‘Murder Ballads’ de Nick Cave y encarnó a una joven escandalizada con el comportamiento de su padre homosexual en el tema ‘In Denial’ de Pet Shop Boys. Con el público gay de su lado, Kylie rivalizaría con Madonna, otra experta en reciclajes, y acabaría convirtiéndose en reinona discopop del cambio de milenio con el superventas ‘Light Years’. «A mi edad –asegura– y con lo que he pasado, me atrevo a probar cosas de las que antes no era capaz».