Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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Viernes de sonidos acústicos y de raíz con dos dúos en el Gran Bilbao: a las 8.30 country en el Cotton Club capitalino y a las 11 flamenco en el Teatro Barakaldo. Por la tarde Mark Olson, honrado folclorista yanqui que ha vuelto al redil de su famosa banda The Jayhawks, ofició en el Cotton sentado junto a su nueva novia, la percusionista noruega Ingunn Ringvold, y ante una audiencia trufada de músicos locales, entre ellos numerosas cantantes: Mati, Pili de Gacela Thompson, Mercedes de Sweet Oblivion... El comunicativo Olson, en un ambiente un tanto hippie por lo semicircular, hizo 17 temas en 81 minutos, se reveló alucinado por la naturaleza (pájaros, agua, primavera...), recuperó un puñado de temas de los Jayhawks coreados por los fans (‘Sister Cry’, ‘Over My Shoulder’, etc.), con su voz nasal resonó al pop de Nilsson, el folk de Dylan y el country de Earle, abrazó el country añejo (aires de gospel fordiano en ‘Linda Lee’, alegría en ‘Humming Bird’, hillbilly antipolución en ‘Ben Johnson’s Creek’) y desenvolvió su último álbum, ‘Many Colored Kite’ (la balada ‘Beehive’, que consideró entre bromas y veras su obra maestra) durante una cita sincera, próxima y puramente americana.
Gitano puro se define Cancanilla de Málaga, cantaor calé y cosmopolita (ha trabajado en los cinco continentes) que con barriguita de picador y traje elegante ofició por la noche en el teatro Barakaldo escudado por el tocaor barbado Antonio Moya, quien hace fácil lo difícil, natural lo complicadísimo. Cancanilla operó a pelo, sin micrófono durante nueve cantes en 84 minutos. Comunicativo y didáctico, llano y gracioso, el cantaor racial se salió en lo jondo y empezó a solas, sin guitarra, con tonás verdaderas y desnudas. Todo el rato cantó inspiradísimo (que se sentía fuerte, llegó a decir), respetuoso se rindió a sus predecesores (de superdotados calificó a Antonio Mairena y a Camarón, mitos a los que adaptó por tientos y alegrías respectivamente; también asimiló a Antonio Chacón por malagueñas y a Lola Flores por bulerías), dominó el compás, intercaló silencios, elevó el tono, dialogó con los aficionados y al final hasta bailó presumido y risueño de puro contento y satisfecho.