Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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El fin de semana dos roqueros americanos cosecharon sendos llenazos en sus actuaciones en Bilbao: el sábado Chuck Prophet en el Kafe Antzokia y el domingo Elliott Murphy en la Sala BBK. Ambos coincieron en la devoción por la tradición, el carácter insobornable, los escuderos con personalidad, el contacto con Europa y la presencia de las cámaras de televisión en sus bolos. El sábado Chuck Prophet (Whittier, California, 1963), ex Green On Red, actuó en la serie ‘We Used To Party’, en la que un artista versiona entero un LP de otro artista. El bueno de Chuck escogió el ‘London Calling’ (CBS, 79) de los Clash londinenses y lo reprodujo en quinteto, con el californiano Chris Von Steidern ejerciendo de Mick Jones, de escudero de lujo.
El Antzoki estaba lleno, predominaban los tíos, algunos fumaron ilegalmente (olimos a un cabezón con cara de tontorrón y al tal Torkel con su camiseta de MC5; ¡vergüenza de paisanos!) y el disco doble se reprodujo en el mismo orden con aire genuino y quizá sólo un bache: ‘Guns Of Brixton’, demasiado oscuro. En 93 minutos cayeron 20 temas (en el bis hubo un bonus: ‘Bankrobber’) y hubo bastante momentos excitantes: la peña puño en alto coreando «I live by the river» en el clásico que titula la obra, el ‘Hateful’, el ‘Spanish Bombs’ con su aire Pogues, las melodías de ‘Lost In The Supermarket’, el pico con ‘Wrong ‘Em Boyo’, el himno ‘Death Or Glory’... Aparte se demostró empíricamente que esa obra maestra disco decae en el segundo vinilo.
El domingo Elliott Murphy (Long Island, New York, 1949) actuó en el 18º Musiketan y colgó el ‘no hay entradas’, igual que en los otros cinco bolos españoles, como el de la víspera en Mungia. El bueno de Elliott estrenó su reciente disco homónimo y actuó en dúo con su escudero habitual desde hace 15 años, el galo Olivier Durand, quien sonó más eléctrico que nunca y se alargó en numerosos punteos. La Sala BBK estaba expectante, predominaban los tíos (nadio fumó; la cita duró más que la de Prophet pero se aguantó el mono), y el bolo empezó de modo correcto, creció en emociones y en el epílogo se varó al desenchufarse la electricidad. En 123 minutos cayeron 19 temas (en el extenso bis cupieron cuatro, incluido un bonus sin amplificar, cantado a pelo, sin micro, con el ‘Blind Willie McTell’ de Dylan y un desperdiciado ‘Green River’ inspirado en el Nervión).
Elliott arrancó rutinario, a piñón fijo, sabedor de que el pescao estaba vendido, descargó con oficio y aun arquetípico (‘You Don’t Need To Be More Than Yourself’). Los momentos dylanianos/springsteenianos fueron las cimas y la sima el dilatado ‘Take Your Love Away’. En la segunda parte Murphy apretó en el romanticismo, rechazó el descreímiendo ante la vida y apuró temas añejos y no tanto como ‘Last Of The Rock Stars’. ‘On Elvis Presley’s Birthday’ (lo mejor de la velada) y sus dos clásicos ‘Diamonds By The Yard’ y un ‘Drive All Night’ al que insertó un extracto del ‘Heroes’ de Bowie’.